viernes, 25 de mayo de 2012

Capítulo 24. II.


Me desperté al día siguiente demasiado temprano para ser un sábado. Me apetecía darme una ducha y relajarme.


Cuando salí del baño vi que en mi móvil, que estaba en silencio, tenía 6 llamadas perdidas y 4 sms de Mark.


No me apetecía leerlos, no ahora al menos. Me puse el chandal mas viejo que tenía y bajé a desayunar. Mi madre me sirvió unas tortitas y se sentó en frente.


-Blair: ¿Cómo está?
-Yo: Mal, muy mal.
-Blair: ¿Cuándo se enteró?
-Yo: Hace un par de semanas.
-Blair: ¿Y cuándo te enteraste tú?
-Yo: Hace 3 días. No quería contarlo antes por si no era verdad.
-Blair: ¿Y está segura de que lo es?


Asentí.


-Blair: ¿Aria y Jack lo saben?
-Yo: No que yo sepa, y por favor no les digas nada, creo que quien se lo debe decir es ella.
-Blair: Tranquila, no diré nada. Pero creo que ahora la tienes que apoyar y ayudarla. Lo tiene que estar pasando fatal sin nadie con quién hablar.


Mi madre tenía razón, en cuanto acabase el desayuno la llamaría e iríamos a ver a Nora, a contarle todo y a distraerla.


-Blair: Lo último que te pregunto. ¿Y el padre?
-Yo: Aún no lo sabe, pero dudo que se quiera hacer cargo de algo.
-Blair: No sé que decir, creo que aún no me he hecho a la idea, pero cuanto antes hable con sus padres y diga todo antes podrán ayudarla, díselo y también dile que si necesita cualquier cosa aquí estoy para lo que sea.


Asentí, dejé el plato en el fregadero y subí a cambiarme de ropa y le mandé un sms.


"Quedamos dentro de una hora en el parque que hay cerca de mi casa, no le digas nada a Mark, ya te contaré"


Salí 10 minutos antes de la hora prevista pero en el parque ya estaba Tay, cosa que no me sorprendió, imagino que no querría pasar mucho tiempo en casa. 
Me senté en el banco a su lado.


-Yo: ¿Cómo estás?
-Tay: Mal.
-Yo: ¿Quiéres hablar?


Negó pero sabía lo que quería, la abracé con todas mis fuerzas y empecé a notar como mi camiseta se empapaba de lágrimas.


10 minutos después se levantó del banco.


-Tay: Vamos, es hora de que Nora lo sepa.


Asentí y nos pusimos a caminar, un rato después en el que ninguna habló llegamos a su casa. Llamamos al timbre y una somnolienta Nora nos abrió.


-Nora: ¡Chicas! ¿Qué hacéis aquí?
-Tay: Necesitamos hablar contigo.
-Nora: ¿Y esas caras? ¿Qué ha pasado?


Nos sentamos en el sofá y Tay le contó todo, Nora hizo lo que yo, la abrazó y le prometió que todo saldría bien.


Salimos de su casa y decidimos comer en un bar, no nos apetecía volver a ninguna a nuestra casa.


-Tay: ¿Y que te pasó ayer a tí con mi hermano?.
-Yo: Discutimos.
-Nora: ¿Por qué? Dudo que sea algo serio.
-Tay: Discutieron porque Mark y los padres de Rose se enteraron ayer de lo del embarazo.
-Nora:No creo que sea nada.
-Tay: Está bastante mal, pero se lo merece, ayer se pasó contigo.
-Yo: ¿Podemos dejar de hablar de esto?


Asintieron y pedimos de comer, Nora nos contó lo de Jonh y el lago y nos alegramos por ella, le tocaba ser feliz. A eso de las 5 nos despedimos y nos fuimos cada una a nuestra casa.
Cuando llegué la casa estaba vacía, mis padres se habían ido y Matt, él estaba desaparecido, como hacía últimamente, cosa que tenía que investigar.


Me tumbé en el sofá, cogí una de mis películas favoritas. "Un puente hacia Terabithia", hice un kilo de palomitas y la empecé a ver. Al rato empezó a llover, cosa que me encantaba y mas cuando eran tormentas de verano.




Al día siguiente me despertó mi padre con el sonido de un taladro. ¿Qué coño hacía con un taladro a las 10 de la mañana? Bajé a desayunar y me enteré de que hoy All Time Low tenía entrevista en la tele y que hacer publicidad, por lo que nos quedaríamos Matt y yo todo el día en casa.


Nos dejaron la comida hecha y se fueron, Matt subió arriba y empezó a tocar la guitarra, tenía que descubrir que le pasaba, últimamente estaba muy raro. Yo cogí el portátil y me senté en el sofá. Llamé a Matt para comer, ya que no le había visto durante el resto de mañana. Le serví un buen plato de pasta y me senté en frente de él.


-Yo:Vale, habla.
-Matt: ¿Qfghe?
-Yo: Mastica y traga luego habla. Ahora quiero que me cuentes que te pasa.
-Matt: No me pasa nada.
-Yo: Ya, seguro.


Seguí comiendo, tarde o temprano me lo contaría, y fue antes de lo que pensaba.


-Matt: Puede que me pase algo.
-Yo: Dime algo nuevo.
-Matt: ¿No se lo dirás a nadie?


Negué sonriendo.


-Matt: Me gusta una chica.
-Yo: Jaja, ¿Y quién es? ¿La conozco?
-Matt: Es Julia. Mi amiga Julia.
-Yo: ¿Y cuál es el problema?
-Matt: Que no sé si le gusto...


Me hacía mucha gracia ver a mi hermano pequeño así, pero le intentaría ayudar, como buena hermana que era.


-Yo: Tengo una idea. Cuando estés con ella, sé un poco mas cariñoso y simpático con ella, hazla reír y la tendrás en el bote.
-Matt: ¿De verdad?
-Yo: Te lo prometo pequeño. Ahora a terminar de comer.


Acabamos de recoger y nos pusimos una película, tenía pinta de ser una tarde tranquila. Cuando estaba empezando a anochecer, tenía la mitad de mi cuerpo adormecido y a mi hermano pequeño durmiendo a mi lado, me levente para ir a darme un baño relajante, de burbujas, como a mi me gustaban.


Cuando estaba ya dentro del agua sonó el timbre, supuse que serían mis padres y que Matt les abriría. Se oía mucho ruido por las escaleras, pero no me preocupé, hasta que oí una voz.


-Matt: Mark, te he dicho que se está bañando, esperarla abajo. 

viernes, 18 de mayo de 2012

Capítulo 23. II.

Hoooooooooooooooooola :3
Cuando leáis esto no quiero que me matéis, dicho esto:


POV ROSE.
-...:Rose ¡Baja!

Mierda, mi padre sieeeeeeempre dando por culo. Pues no iba a bajar, no me apetecía. Me volví a tumbar en la cama y oí una voz, demasiado conocida.

Bajé las escaleras corriendo y me encontré a un Mark tan sorprendido como yo.

-Yo: Mark, ¿Qué haces aquí?
-Mark: Eso me pregunto yo, tu padre me llamó como un loco hace media hora.

Me giré y ví a mi padre con la cara roja como un tomate y de la mano de mi madre, algo había pasado.

-Blair: Sentaos chicos, tenemos que hablar.

Nos sentamos Mark y yo en el sofá, mi padre en el sillón y mi madre en el brazo de este.

-Zack: ¿Tenéis algo que contarnos?
-Yo: No...
-Blair: ¿Seguro?
-Mark: No entiendo nada.
-Zack: ¿¡Que no entiendes nada!? ¡Que no entiendes nada!.
-Blair: Zack, relájate.
-Zack: ¡No me puedo relajar!
-Yo: ¿¡Se puede saber que pasa!?
-Zack: Pasa, esto pasa- y lo sacó del bolsillo de su pantalón, mierda, mierda, mierda.
-Mark: ¿Alguien me explica que es eso?
-Zack: ¿Qué te lo explique? ¿Te estás riendo de mi chaval?
-Mark: ¡Que no me entero de una mierda!
-Yo: ¿Me dejáis hablar?

Ellos dos seguían boceándose.

-Yo: ¡No es mío!
-Zack: ¿Espera qué? ¿No estás embarazada?
-Mark: ¿Embaraqué?

Lo miré, estaba pasando de un rojo intenso a un morado preocupante. Le cogí la mano y se la apreté, para que reaccionase.

-Yo: Mark, ¡Qué no estoy embarazada!
-Blair: ¿Estás segura hija?
-Yo: ¡Claro que estoy segura!
-Zack: Puedo volver a respirar, pero entonces, un momento, ¿de quién es esto?
-Mark: Blair, ¿vas a tener otro hijo?
-Blair: No, claro que no.
-Yo: Sé de quién es.
-Zack: ¿Y?

Miré a Mark, esta no era forma de que él se enterase, pero tampoco me podía escaquear de esta situación.

-Yo: Es de Tay.
-Zack: ¿¡Qué!?
-Mark: ¿De-de mi hermana?

Asentí.

-Mark: ¿¡Pero que se le ha pasado a esa por la cabeza!?
-Yo: No la juzgues, lo está pasando mal.
-Mark: ¿Qué no la juzgue? Mi hermana pequeña está embarazada. No, no puede ser.
-Yo: Lo está pasando mal.
-Mark: Tengo que hablar con ella.
-Yo: No, espera a que ella te lo cuente, puede que no esté todavía preparada.
-Mark:¡Soy su hermano!
-Blair: Voy a por un vaso de agua para Mark.
-Mark: ¡No quiero un puto vaso de agua, mi hermana pequeña, de 16 años está embarazada!.
-Yo: Mark, relájate.

Intenté cogerlo de los hombros pero me empujó contra el sofá.

Menos mal que mi padre y mi madre ya no estaban para verlo.

-Mark: ¡Que me dejes!
-Yo: Mark, reflexiona.
-Mark: No puedo reflexionar, ni pensar, ni nada.

Se puso de pie a dar vueltas por el salón y yo me levanté, tenía que calmarse.

-Mark: ¡No te acerques Rose, déjame en paz!.

Eso me impactó, no me lo esperaba, y me dolió

-Yo: Sólo intento ayudar, es tu hermana de quien estamos hablando.
-Mark: Pues no me ayudes. Se supone que eres mi novia, sabías lo de Tay y no me lo contaste.
-Yo: Tu hermana me lo pidió.
-Mark: ¡Creía que nos contábamos todo!
-Yo: ¡Nos contamos todo!
-Mark: No, no lo hacemos.
-Yo: Mark, relájate.
-Mark: ¡No me digas que me relaje! No lo hagas.

Y me miró a los ojos, llenos de dolor, de rabia, y tuve que dar un paso atrás, no me atrevía a sostenerle la mirada mas de 30 segundos.

-Yo: Cuando hables con tu hermana no te pongas como un loco, lo está pasando mal, de verdad Mark.
-Mark: ¡No me digas lo que tengo que hacer! Me voy de aquí, no quiero seguir hablando contigo.

Cogió su chaqueta y salió del salón como una bala, y yo me sentí dolida, lo entendía, entendía que lo estaba pasando mal por lo de Tay, pero yo no tenía la culpa, y lo había pagado conmigo.

Cuando oí la puerta cerrarse, me senté en el sofá y enterré la cara en mis manos. Un toque en el hombro hizo que levantase la cabeza.

-Blair: ¿Estás bien cielo?
-Yo: No, no lo estoy, me voy arriba.

Y sin decir nada mas me encerré en mi habitación, me apetecía estar sola. Y mis padres y mi hermano lo respetaron. Me tumbé en la cama y me quedé durmiendo de puro agotamiento con la ropa del día anterior y restos de lágrimas por la cara. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Capítulo 22. II.


POV NORA.


Justo cinco días después estaba saliendo por la puerta del hospital, llevaba sin pisar la calle mucho tiempo y se me hizo raro, muy raro. Los chicos estaban esperándome, junto a sus padres. Y me dí cuenta de lo mucho que había cambiado, de lo mucho que había sufrido. Y ahora sólo quedaba el recuerdo de la tristeza que me acompañaba, de los momentos en los que me tropezaba, no podía levantarme y me hundía mas en mi miseria. Porque hoy los pedazos que se rompieron hace meses estaban unidos y no se volverían a separar.


Lo veo todo como en una nube, desde las alturas, todos son felices y me hacen feliz a mí, disfrutan de la vida, porque se lo merecen y ahora, por fin, me toca disfrutar a mi la vida, con ellos, con mi gente.


Y esta experiencia me hizo reflexionar y tener un objetivo en la vida, disfrutar cada momento, no perder ni uno llorando o dándole vueltas a las cosas, porque pase lo que pase y ocurra lo que ocurra ahora soy feliz. Porque después de todo, aunque suene egoísta me lo merezco, merezco ser feliz, y lo haré con ellos.


Los chicos casi no me dejaron pisar casa durante ese día, y se lo agradecía, había echado de menos ese tiempo, riendo, sin preocupaciones.


Me desperté a la mañana siguiente, estiré los músculos y dí un paseo por mi casa, la había echado de menos, mi padre estaba de viaje y mi madre haciendo unos recados, asique me dí una ducha y me vestí, tenía un plan.


Cogí el móvil y mandé un sms.


"¿Estás ya en tu casa? Tengo un plan".


Lo dejé en la mesita y mientras me secaba el pelo vibró.


"Sí, estoy aquí. Tu dirás".
"Te voy a invitar a mi lugar secreto".
"Eso suena porno".
"No, eso lo ves tú porno. ¿En una hora en la parada de metro?"
"Perfecto, hasta ahora".


Metí el móvil en el bolsillo y me terminé de vestir. Bajé a la cocina y cogí todo lo necesario y un zumo para el camino.


10 minutos después llegué a la parada de metro, él todavía no había llegado asique me senté a esperarlo y me terminé el zumo.


Levanté la cabeza y lo vi bajar las escaleras del metro, se acercó y me dio un par de besos.


-Yo: Buenos días.
-Josh: ¿Qué tal todo Nora?
-Yo: Muy bien, ¿tú?.
-Josh: Genial, y bueno, ¿Dónde está ese lugar que me vas a enseñar?
-Yo: Sorpresa, en unas 3 paradas de metro lo verás.
-Josh: Um, pues cuanto antes nos montemos antes lo veremos.


Sonreí, sacamos los billetes y nos montamos y como había dicho, 3 paradas de metro después llegamos a mi sitio preferido de toda la ciudad, que sólo conocían 3 o 4 personas como mucho, pero creía que era hora de enseñárselo a alguien mas. Y había encontrado a la persona ideal.




-Josh: Esto, esto, Nora, guau, es precioso.
-Yo: ¿Te gusta? Llevo viniendo aquí desde que era una niña, y es mi sitio especial.
-Josh: Muchas gracias por enseñármelo, de verdad.


Sonreí como una estúpida, y le cogí del brazo. Llegamos a un claro mas o menos apartado, justo al lado había un lago.


-Josh: ¿Eso que llevas en la mano es comida?


Asentí.


-Josh: Comida que no es de hospital, ¿A qué estamos esperando?
-Yo: Jajaja, venga vamos.


Me senté en el suelo, a su lado, en frente de él.


-Yo: ¿Jamón o vegetal?
-Josh: Jamón, obviamente.


Se lo dí y le pasé una botella de agua. Empezamos a comer en silencio, pero una pregunta se agolpaba en mi cabeza.


-Yo: ¿Por qué lo hiciste?
-Josh: ¿Elegir el de jamón? Está mas rico que las cosas verdes.
-Yo: Jajajaja, Josh, sabes de lo que te hablo.
-Josh: No lo sé, cuando me contó mi abuelo la historia sentí que podía hacer algo, ya que si alguien hubiese donado un riñón mi madre todavía estaría viva, no puede evitarlo, me lo pensé un par de semanas y fui a hacerme las pruebas, me dijeron que era compatible y aquí estoy.
-Yo: Pe-pero no tenías porque hacerlo.
-Josh: Pero lo hice, no hay que darle mas vueltas. ¿Vale?


Me sonrió de medio lado y yo asentí como una idiota.


-Yo: Anda, cuéntame algo de tí, que no sé nada.
-Josh: Puuuues, tengo 20 años, recién cumplidos, coche propio, vivo con mi abuelo ya que mi padre se largo cuando era pequeño y mi madre murió hace un par de años, umm, que mas, -se despeinó con los dedos- pues, toco la batería, pero también estoy intentando sacarme la carrera de económicas, que está matándome y ya está creo. Bueno te toca a tí.


-Yo: Tengo 18 años, también recién cumplidos, sin carnet de coche, ni de moto, ni de nada que tenga ruedas. Toco la guitarra, o la aporreo porque no tengo suficiente paciencia para que me enseñen, y no estoy estudiando ninguna carrera, aunque espero hacerlo en un par de años.
-Josh: ¿Qué quieres estudiar?
-Yo: Pues no lo sé, espero que algo relacionado con la física, la química o la biología.
-Josh: ¿Cómo has hecho los exámenes de este último mes?
-Yo: Meses, 3 meses exactamente. Pues seguía las clases por Internet, por mi cuenta, además Rose y otros compañeros venían a verme y me ayudaban, y para los exámenes el colegio envió a un profesor al hospital.
-Josh: Increíble, y te has sacado el curso, te mereces un aplauso, o un premio o algo jajaja.
-Yo: Jo, no es para tanto


Es una caca de capítulo, lo sé, y corto, lo sé. Pero os dejo un adelanto (?



Bajé las escaleras corriendo y me encontré a un Mark tan sorprendido como yo.
-Yo: Mark, ¿Qué haces aquí?
-Mark: Eso me pregunto yo, tu padre me llamó como un loco hace media hora.
Me giré y ví a mi padre con la cara roja como un tomate y de la mano de mi madre, algo había pasado. 


viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 21. II.


¡Hooooooola gentecilla! ¿Qué tal os va? Bueno, aquí estoy, he vuelto. Este capítulo a mi personalmente me gusta mucho. Ah, tengo cosas que deciros. 
1. Me comprometo y juro que subiré todos los viernes, todos, si no pasa algo muy grave lo haré. 
2. Me encantaron los comentarios del otro capítulo, ah, y quiero saber algo de Pauline Waldorf 
3. Quiero saber cuanta gente lee, asique abajo al llegar al final hay tres botoncitos dadle a alguno si no queréis comentar, es sólo por saberlo. 
4. Y lo mas importante. ¿Alguien lee esto? xDDD


Y tres meses después del accidente la noticia llegó. Megan me llamó un domingo temprano y yo me ocupé de avisar a Mark y a Tay, Nora tenía un donante.


Llagamos al hospital y corrimos a abrazarla, los tres.


Mark se sentó en un sillón y yo sobre sus piernas, Tay a los pies de su cama. Estabamos felices.


-Tay: ¿Cuándo te lo han dicho?
-Nora: Esta misma mañana, ha venido mi medica y ha soltado la bomba. No me lo creo.
-Mark: Dios mío, es fantástico, la mejor noticia en mucho tiempo.


Yo sólo asentí, no tenía palabras, estaba feliz, completamente feliz.


-Nora: ¿Pero y si no sale bien? No me quiero hacer ilusiones.
-Tay: ¿Eres tonta?
-Mark: Va a salir bien, porque te lo mereces, y no hay mas que hablar.
-Nora: Sigo sin creérmelo.
-Tay: Supongo que no sabrás quien es el donante.
-Nora: No, hay privacidad con ese tema, aunque me encantaría conocerlo. Le debo la vida.
-Mark: Supongo que si esa persona puede conocerte lo hará.
-Nora: Espero que lo haga en algún momento.


Seguimos hablando con ella durante toda la mañana, incluso comimos allí, la ocasión lo merecia. Nora había encontrado un donante e iba a salir de esta, estaba segura, completamente segura.


El día del transplante llegó, nosotros fuimos al hospital a primera hora, la operaban a las 11 de la mañana. Pasamos rápido a darle suerte y entró en el quirófano.


3 horas después, las mas largas de mi vida, salió el médico acompañado de una enfermera, la operación había salido bien, quedaban las 48 horas cruciales en cualquier operación, pero sabía que todo iba a salir bien, lo sabía.


Nos despedimos de su madre y salimos fuera, Aria vendría a por nosotros en un rato.




POV NORA
Me desperté, lo que significaba que toda la operación había salido bien, o eso esperaba. Mis padres estaban sentados en el sofá que había en la habitación.


-Megan: Cielo, ¿Có-cómo estás?
-Yo: Bien, creo. ¿Qué tal salió la operación?¿Cuánto tiempo llevo dormida?
-Megan: La operación salió bien, los médicos han dicho que si no pasa nada ya no tendrás mas problemas. Llevas anestesiada unas horas. ¿Seguro que estás bien? ¿Llamo al médico?
-Yo: No, mamá estoy bien, tranquila. Sólo quiero descansar, estoy cansada.
-Megan: Normal, hija, has sido muy fuerte, superaremos todo.


Se le caían un par de lágrimas cuando decía eso, mi madre lo había pasado incluso peor que yo durante estos tres meses, e iba superarlo, por ella, porque se lo merecía.


Después de hablar otro rato con mis padres me dormí, con una sonrisa en la boca, después de todo este tiempo, las cosas iban a salir bien.


Me despertó y zarandéo en el hombro, el médico estaba en la habitación, tocaba revisión. Unas cuantas preguntas después, y con tres botes menos de sangre se fue.


-Megan: Te tengo una sorpresa.
-Yo: ¿Qué pasa?
-Megan: Han venido a verte.


Y una sonrisa apareció en mi cara cuando tres cabezas aparecieron por la puerta.
Se acercaron y me dieron un par de besos cada uno, estos meses sin ellos habrían sido un infierno, mas de lo que ha sido, les debía mucho.


-Mark: ¿Cómo estás?
-Yo: Bien, bastante bien la verdad.
-Rose: Nos alegramos mucho, te lo mereces.
-Tay: ¿Cuándo vas a poder salir de estas cuatro paredes que huelen a lejía?
-Yo: Jajaja, pues si no hay problemas, que espero que no los haya, en una semana.


Los chicos se quedaron otro rato y así aprovecharon mis padres para irse a descansar a casa, no se habían separado de la cama desde hacía casi una semana.


Tay, Mark y Rose se fueron, ya que los estaban esperando sus padres abajo y me quedé sola en la habitación, me apetecía levantarme de la cama, andar un poco, y eso hice. Pero antes de que mis pies pisasen el suelo entró una enfermera, era Kat, la había conocido durante todos estos meses.


-Kat: Nora, ¿Cómo estás? Siento haber podido pasar antes a verte, lo siento.
-Yo: No te preocupes, no pasa nada, estoy bien.
-Kat: Si quieres algo ya sabes dónde estoy. Por cierto, te tengo que preguntar algo.
-Yo: Claro, dime.
-Kat: Se que no debería hacer esto, pero, ¿Te gustaría conocer a la persona que te ha donado el riñón?
-Yo: Claro, le debo la vida.
-Kat: ¿Seguro? Puede resultar duro...
-Yo: No importa, quiero hacerlo.


Quería conocerla, saber porque lo había hecho, no me conocía de nada, y yo ahora mismo le debía la vida, quería darle las gracias, era lo de menos.


-Kat: ¿Te apetece dar un paseo?


Sonreí y con su ayuda bajé de la cama. Cogí con la mano izquierda el gotero y me puse una bata, era hora de conocer a mi ángel.




Salimos de la habitación 303 y recorrimos el pasillo hasta la 359. La puerta estaba entreabierta, pero Kat dió unos toques. Alguién dijo 'pasa' desde dentro.


Kat me cogío de la mano y entramos, en el sofá de al lado de la cama había un señor, un señor que me sonaba.


-...: ¿Estás bien? ¿Cómo ha salido la operación? Lo siento tanto.


Se acercó a mi y me cogió la mano, ya se de que me sonaba, era él que me había atropellado.


Mi madre me había contado que él preguntaba continuamente y que les había pedido perdón millones de veces.


-Yo: Sí, no se procupe, ya estoy mejor. Venía a dar las gracias. Por cierto, ¿Cómo se llama?
-...:Me llamo Dan. Me alegro muchísimo. De verdad, lo siento muchísimo.
-Kat: Nora, ¿Quieres conocer a la persona que te ha donado el riñón?


Asentí y me acerqué a la cama.


De cerca el chico que estaba tumbado parecía muy jóven, tendría un par de años mas que yo, eso me sorprendió bastante.




-Yo: ¿Có-cómo te encuentras?
-...: Bien, ¿y tú? Por cierto, soy Josh


Levantó la mano y se la estreché.


-Yo: Me encuentro muy bien, creo que no te puedo dar las gracias lo suficiente. Me has salvado la vida.
-Kat: Nora, cielo, me han llamado de paso voy a ver si veo a tus padres para que no se preocupen.
-Dan: Josh, yo voy a por un café, ¿quieres algo?
-Josh: No, no te preocupes abuelo.


Se fueron los dos y nos quedamos Josh y yo, estaba cansada de estar de pie por lo que me senté en en una silla y me acerqué a la cama.


-Yo: ¿Por qué lo has hecho?
-Josh: En verdad, me sentía algo culpable, mi abuelo estaba destrozado y sentía que podía hacer algo y no lo dudé.
-Yo: Pues muchísimas gracias, de verdad, no sé como agradecértelo.
-Josh: No tienes que hacerlo, lo hice porque quise y ya está.
-Yo: De todas formas muchas gracias.
-Josh: De nada.
-Yo: Creo que es hora de irme, estoy algo mareada y mis padres estarán buscándome.
-Josh: ¿En qué habitación estás?
-Yo: 303.
-Josh: ¿Puedo ir a hacerte alguna visita?
-Yo: ¡Pues claro! Así no me aburro. Ven cuando quieras.
-Josh: Lo haré.
-Yo: Muchísimas gracias, de verdad.


Me sonrió de medio lado y salí de la habitación, había conocido a mi ángel.