miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capítulo 40.

Lo primero: Happy 24th birthday, Alex Gaskarth!
Sí, hoy cumple años nuestro querido Alex, asique eso. ¡Felicidades! :)
Ahora el capítulo. Ya empieza a volver a tener miga la historia y además en este capítulo viene gente nueva. Paro, paro. Espero que os guste y gracias de nuevo por leer. 
PD: Dejadme comentarios y cosas bonitas que me encantan jaja.
PD2: Si hay algún lector nuevo y quiere que le avise cuando suba capítulo que me lo diga por twitter (Anabel_320)



POV ARIA.
No se porque acepté si quiera venir aquí, ah, sí, no acepté Blair me obligó.


Seguía dándole vueltas a lo de Joe. A todo, mi novio, ahora exnovio, me había estado poniendo los cuernos durante meses. Me jodía el hecho de que lo hubiese hecho pero no me dolía a verlo dejado con él, me había quitado un peso de encima. Me estaba torturando dándole y dándole mas vueltas a todo esto.


Quería irme a casa, dormir pero como no podía hacerlo me fui a la barra. Me estaba acordando del verano pasado, cuando tuvimos que llevar a Mery al hospital por lo de la azúcar. La echaba en falta en estos momentos, ella era la cabeza que teníamos cuando nos juntábamos todas. Era la única que estaba segura de lo que hacía.


Me senté en un taburete, estaba sola, me sentía sola. Empecé a pedir alcohol. Estuve tanto tiempo sentada ahí que me hice amiga del camarero. Se llamaba Fred, era bastante majo, pero ese era su trabajo, al fin y al cabo.


Alguien se sentó en el taburete de al lado, no levanté la cabeza hasta que no oí su voz. Maldita sea porque tenía que aparecer él, justo él.


-Jack: Creo que ya has bebido bastante.
-Yo: Eso lo decidiré yo.
-Jack: ¿Por qué lo haces?
-Yo: Porque quiero, soy mayorcita. Si me quiero pasar la noche bebiendo en la barra del bar, lo hago.
-Jack: Vale, haz lo que quieras Ari.


Mierda. ¿Por qué me llamaba así?. Lo odiaba, odiaba cuando me miraba así, como me leía con sólo mirarme a los ojos. Lo odiaba.


-Jack: Me voy, creo que quieres estar sola.


¿Quería estar sola? No, no quería. Necesitaba a alguien.


-Yo: Lo siento Jack, este no es un buen día.
-Jack: No importa. Tranquila.


Se levantó y agarró una pata de mi taburete hasta que me puso en frente de él.


-Jack: Estas hablando con el psicólogo Jack. Cuéntale todo. Esto no saldrá de aquí.
-Yo: jajaja, gracias Jack, pero no es un buen momento.
-Jack: A ver Ari. No te juzgaré. Pero por favor dime que te pasa, estoy preocupado.
-Yo: Odio cuando haces eso.
-Jack: jaja, ¿el qué?
-Yo: Preocuparte por todos, haces que te quiera todavía mas.


Lo último salió de mi boca sin nisiquera pensarlo, aunque era verdad. Se quedó en silencio, y no dijo nada. Creo que lo último que dije le impactó, no se lo esperaba.


-Jack: Ari, cuéntame.


Bebí lo poco que le quedaba a mi vaso y empecé a contarle todo lo de Joe. No me interrumpió ni una vez y estaba segura de que no me juzgaría. Así era él. Terminé de contarle todo y bebí otro trago, él hizo lo mismo. Al cabo de unos segundos, que se me hicieron interminables me miró y me contestó.


-Jack: A veces esperamos demasiado de otras personas, sólo porque nosotros estaríamos dispuestos a hacer mucho más por ellos.


Eso me descolocó, no me lo esperaba, no sabía que decirle.


-Yo: Tienes razón, mucha razón. Pero me siento como una completa idiota. Pero no se que hacer, ya no es el hecho de no estar con él. Sino que me siento sola, que dependo de alguien.


Unas traicioneras lágrimas empezaban a salir de mis párpado. Intenté limpiarlas cuanto antes pero él se me adelantó.


-Jack: Ari se tú, la que te saque de esos problemas, la que te defienda en esos momentos que tan mal lo pasas, la que te ayude en todo, desde el problema mas grande al más pequeño, la que te diga lo que tienes que hacer, la que te rescate, te calme, te cuide en tus mayores pesadillas, no dependas de alguien, porque en cuanto ese alguien no este, no vas a poder conseguir hacer nada, no vas a saber como actuar, como reaccionar, como responder, no vas a poder salir de tus propios problemas.


Mientras decía eso no lo reconocía, no reconocía sus palabras. No me lo esperaba de él. Tenía la esperanza de que eso no fuese lo que él sentía, no quería ser la culpable de eso. Pero en el fondo de mí estaba segura de que esas palabras tenían detrás una persona, yo, unos meses, los que pasamos separados. Era yo.


No le contesté, no tenía fuerzas para hacerlo. Estaba rota. Él como siempre me miró a los ojos y sabía lo que tenía que hacer, se levantó y me abrazó, sólo pude aceptarlo y llorar en su pecho.


Se separó de mi, limpió las lágrimas que seguían cayendo por mi cara. Y me miró a los ojos, también odiaba cuando lo hacia.


-Jack: Ari, ahora nos vamos a casa. Necesitas descansar. Y yo también.
-Yo: No, me quiero quedar aquí otro rato.
-Jack: Aria, nos vamos ya. No quiero repetirlo, ya has bebido suficiente.
-Yo: No empieces Jack, soy mayorcita.
-Jack: Ari, hazme caso, te lo pido por favor.


No me pude resistir a sus últimas dos palabras. Fui a por mi abrigo y a decirle a Blair que me iba.


Salí a la calle y me encontré a Jack hablando con Alex. Este último se entró dentro y nos quedamos los dos, esperando a un taxi. Ninguno habló. Al cabo de unos minutos que se me hicieron interminables llegó.


El alcohol estaba empezando a pasarme factura, estaba bastante mareada. Mierda.


Llegamos a casa, él pago el taxi y me ayudó a bajar. Me quité los tacones, no quería caerme. Aunque con ellos puestos o quitados lo haría, menos mal que lo tenía a mi lado y me cogió.


-Yo: Gracias.
-Jack: No me las des. ¿Y querías seguir bebiendo? ¿Querías que te diese un coma etílico?.


No pude contestar, Jack me había levantando y me había tumbado en el sofá. Definitivamente el alcohol estaba en su momento cumbre.


-Jack: Aria, no tienes buena cara...
-Yo: Lo sé, me lo imagino.


Se sentó a mi lado e hizo que levantase las piernas para sentarse debajo. Estos momentos me recordaban al verano pasado, lo extrañaba tanto. Me estaba quedando durmiendo mis párpados cada vez pesaban mas y se estaban cerrando poco a poco. No se si lo oí en sueños o todavía estaba despierta pero me pareció oí un simple "Te esperaré".


Me desperté en mi habitación, al día siguiente, con la ropa de ayer y con un dolor de cabeza importante. Giré la cabeza hacia el lado de la mesita para mirar la hora. Pegado a la lámpara había un posit amarillo, en el escrito había "Te esperaré". No me lo imaginé había sido él.


POV BLAIR.
Estaba en la cocina con mi hermano y Alex cuando sonó un teléfono. Creo que era el de Zack por la melodía tan molesta que tenía. Nosotros seguimos a lo nuestro. Alex me estaba contando lo de Alice cuando Zack vino medio corriendo.


-Zack: McFly. Aquí. Una hora.
-Yo: Vocaliza cariño jajajaja.
-Rian: No me jodas.
-Alex: ¿Hoy?
-Yo: ¿Hola? No me entero de nada.
-Rian: Los chicos de McFly vienen aquí en una hora.
-Yo: ¿McFly?
-Alex: Sí, sabrás quienes son.
-Yo: Sí, claro que lo sé. Me gusta mucho su música. Incluso estuvimos a punto de ir a un concierto suyo hace un par de años. Aria no lo sabe no...
-Zack: No... ¿Por?
-Yo: No se lo digáis.
-Rian: Hermanita a veces das miedo.
-Jack: ¿Qué pasa?


Le contamos todo y nos pusimos manos a la obra. La casa estaba echa una auténtica pocilga. Había platos sin fregar, camas sin hacer, ropa por el suelo, el patio lleno de toallas. Daba vergüenza. Nos reunimos todos en la cocina y les propuse una tarea a cada uno.


Al cabo de algo menos de una hora, la casa estaba mas o menos decente. Incluso parecía otra. Aria no se había enterado de nada, le quería dar una sorpresa. Ella si que era fan. No una fan loca, pero lo suficiente.
Llamaron al timbre, decidimos que sería gracioso que abriese ella.


Jack fue detrás de ella. Justo a tiempo para cogerla antes de que se cayese al suelo.


-Aria: ¿Mc-McFly?
-Jack: ¡Hola tíos! ¡Pasad, pasad!


Entraron al salón y nos presentaron. Dios mío eran guapísimos, como poco.


-Zack: Bliar, McFly. McFly, MI novia Bliar.
-Dougie: Me ha quedado claro Zack.
-Rian: Chicos, la chica que antes se desmaya era Aria.
-Aria: En-encantada.
-Harry: Lo mismo digo.


Nos quedamos hablando todos un rato, parecían unos chicos majos. Se íban a quedar unos días, grabarían una canción con los chicos y volvería a Inglaterra.


Se fueron los 8 al estudio y nos quedamos Aria y yo en casa. Decidimos ir a darnos un baño. 

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