jueves, 8 de marzo de 2012

Capítulo 13 II.


Domingo, 13 de Enero, comida con todos, casa de Alex.


Llegamos tarde gracias a mi hermano, pero ahí estábamos aparcando en la casa de Alex. Entramos y subí a la habitación de Paul, los demás ya estaban arriba.


Abrí la puerta y antes de que pudiese echar un vistazo a lo que había dentro una cabecera llegó a mi cara, bendita familia.


-Paul: ¡Hooooooooooooooooooola Rose!.
-Yo: ¿Hola? ¿A qué se debe tanta alegría?
-Tay: No sé, está gilipollas o algo...
-Mark: Yo sé porque es...
-Yo: ¿Y se puede saber por qué?
-Cam: Es cosa de hombres.
-Tay: Jajajaja, ¿Pero que vosotros tenéis cosas?
-Mark: Muy graciosa Tay.
-Yo: ¿Nos vais a decir que pasa o os tenemos que sacar la información a base de torturas?
-Mark: Tíos, no sé vosotros pero no quiero morir por las cosquillas de Rose...
-Cam: A ver chicas, lo que pasa es que.
-Paul: ¡Hoooooooooora de comer!.


Salimos de la habitación y yo me quedé la última, esta situación había sido rara y no por lo de Paul, que sinceramente me la soplaba sino por lo de Mark. El mismo que me esperaba en el marco de la puerta sonriendo. ¿Se le había olvidado todo de repente? No lo sabía, ni quería saberlo.


-Mark: Vamos, no me hagas que te saque de esta habitación a rastras.
-Yo: Esto, vamos sí.


En cuanto salí por la puerta me pasó un brazo por los hombros, definitivamente este chico era gilipollas, bipolar o tenía la memoria de un pez. O quizás las tres.


-Yo: Mark, ¿Estás... bien?
-Mark: Sí, como siempre.


Bajamos abajo y nos pusimos a comer, todo fue como siempre, como antes.






                                                                                                                                                                                     


Recogí a Tay en su casa y pasamos a por Nora que vivía cerquita. Hoy había un partido amistoso de fútbol, jugaban todos los chicos que estaban apuntados entre ellos. Era algo así como una tradición y por tanto jugaba Mark.


-Tay: Tengo frío, vamos a casa.
-Yo: Tenemos que ver a tu hermano.
-Tay: Lo vemos todos los días.
-Yo: Tay, coño, no seas niña.


Llegamos al estadio, con mucho frío. Pero ¿que querían?, era un 14 de Enero.


-Nora: ¿Qué tal ayer con Mark Rose?
-Yo: Eso, pues buena pregunta. Porque no tengo ni idea. Estaba normal, como si nada, fue muy raro.
-Nora: ¿Entonce bien, no?
-Yo:...Sí. -Mentira, Rose eres una mentirosa. No está nada bien, nada.
-Tay: ¿No ves que cara ha puesto? Estos dos son unos gilipollas están enamorados el uno del otro y no se quieren dar cuenta, quieren tener una amistad cuando lo que sienten es algo mas grande.
-Nora: Creo que.
-Tay: ¿¡Habéis visto al moreno que está en el equipo de Mark!? Ay, ay. Tengo que saber su nombre.


En fin esta chica no tiene remedio, pero tampoco me apetecía seguir con el tema, pero sabía que todo lo que había dicho Tay, por desgracia, era verdad.


El partido fue tranquilo, al menos la primera parta. El equipo de Mark iba perdiendo, pero por una distancia mínima, nada imposible.


Ahora, jugada de gol, Mark corría por la banda izquierda. Estaba casi en la linea de los 9 metros, un defensa se le acercó, un chico alto, mas alto que él. Mark para proteger el balón se dio la vuelta sobre si mismo y al hacerlo le dió en la cara con el brazo. Cosas de fútbol, ¿no? Siguió acercándose a la portería, yo estaba apunto de cantar gol cuando una pierna lo tiro. Mark se retorcía en el suelo de dolor hasta que cayó desplomado, se me paró el corazón.


-Tay: ¿Qué-qué ha pasado?
-Nora: A ver tranquilicemosnos. Rose, llama a Aria mientras vamos abajo y preguntamos lo que ha pasado.
-Yo: Vale. -Cogí el teléfono de mi bolsillo y lo marqué.-Mierda Aria no me lo ha cogido.


Después de intentarlo con el de Jack dos veces me lo cogió, por suerte a esas alturas ya sabía dónde estaba el hospital, estaba con mi padre asique le dije que viniese a por nosotras para llevarnos allí. Cuando llegó la ambulancia, también llegó Helena, se la notaba nerviosa y triste.Normal, la chica tampoco era de hielo. ¿No?


-Helena: Tay, ¿Cómo está?
-Tay: Pues no lo sabemos, se lo van a llevar al hospital. Pero no es nada relativamente grave. He hablado con el entrenador y creen que tiene la pierna rota, pero nada mas.
-Helena: ¿Y-y por qué se ha desmayado?
-Tay: Creen que han sido por el dolor. Aunque no es nada seguro.
-Helena: Gracias, voy a llamar a mi madre para que venga a por mí.
-Yo: ¿Para ir al hospital?


Asintió con la cabeza.


-Yo: No la llames, mi padre viene ahora y cogemos todas.
-Helena: Muchas gracias.
-Yo: De nada. Helena, tu estabas mas cerca. ¿Lo has visto mejor?
-Helena: No, no mucho. Sólo he visto que Mark se ha dado la vuelta con el balón y le ha dado un codazo a John, y que luego él le ha dado la patada. Pero nada mas.
-Tay: Le voy a romper la cara a ese desgraciado. ¿Has dicho que se llamaba John?
-Helena: Sí.
-Nora: Nadie va a romper la cara a nadie, primero al hospital, luego a coger la metralleta, paso a paso.


No pudimos evitar reírnos, la ambulancia se llevó a Mark al hospital y 5 minutos después llegó mi padre para llevarnos a nosotras 4.


Dos horas después Mark ya estaba en escayolado, al final se rompió dos huesos. Pudo ser mucho peor, la verdad.


Estaba en la sala de espera, a ver si llegaba mi padre de una vez, cuando llegó Tay corriendo como si le fuese la vida en ello, un par de enfermeras le llamaron la atención.


-Tay: Guarras, debería follar mas.
-Yo: jajajaaj, Tay, estás en un hospital.
-Tay: Anda vamos a fuera, te tengo que contar una cosa.
-Yo: ¿Por qué tu cara está seria? ¿Qué has hecho Tay?


Salimos al jardín que había y nos sentamos en un banco. Tay me daba miedo, cuando ella estaba seria algo malo había pasado.


-Tay: Empiezo desde cero, iba yo tan feliz a por un chocolate caliente, porque me apetecía, cuando me he encontrado a un pediatra buenorro y he decidido seguirlo pero resulta que estaba liado.
-Yo: ¡Tay, al grano!.
-Tay: Es verdad, pues eso, me he colado por un pasillo raro, creo que estaba en otra dimensión porque la pared era amarilla.-Le lancé una mirada de odio- Vale, vale. Pues... me he encontrado a Helena.
-Yo: ¿Y? Estaba en el hospital, ¿eso es lo que tenías que decirme?
-Tay: No estaba sola, estaba con el gilipollas que le ha echo eso a mi hermano.
-Yo: ¿Le ha cantado las cuarenta? Si no lo hace ella lo hago yo.
-Tay: No exactamente, él le ha pedido perdón, luego se-se han dado un abrazo.


Mi cara había pasado de un tono medianamente natural a un rojo pasión creado por el odio, además creo que mi mandíbula tocaba el suelo.


-Yo: ¿¡Qué!?
-Tay: Y luego un beso...
-Yo: Un beso.. ¿Dónde?
-Tay: En-en la boca.
-Yo: ¡Hija de puta!. Yo la mato, te juro que la mato.
-Tay: Hay que decírselo a mi hermano...
-Yo: No, primero la mato y la descuartizo, luego hablamos con Mark.
-Tay: Rose. Ya se ha ido.
-Yo: Mierda, le mando un sms, espera.


Cogí mi móvil y di gracias a todos los dioses de Idhún de tener su número de teléfono guardado. 
Escribí: 'Guarra, sabemos que has engañado a Mark, espero que tengas la poca decencia de decírselo antes de que te matemos nosotras, sabes dónde estamos. Como no estés aquí en media hora se lo decimos nosotras y después acabamos contigo. Un besito, zorra'. 

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