jueves, 26 de abril de 2012

Capítulo 20. II.


¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Que sepáis que sigo viva, y que voy a seguir subiendo, claro está, que tengo que escribir antes, pero lo haré. 
Ahora leed, y ya me diréis que os parece.






Ya tenía todo planeado, con los exámenes acabados y Nora igual, al menos no empeoraba.


Tay estaba en mi casa, en mi cama tumbada mas específicamente.


-Tay: Deja de mirarte en el espejo, vas bien.
-Yo: Pero quiero estar perfecta.
-Tay: A mi hermano le gustarías hasta con una bolsa de patatas en la cabeza.
-Yo:No digas gilipolleces.
-Tay: Vas bien, pero vas a llegar tarde.


Era cierto, miré la hora las 6 y media, había quedado con Mark en la puerta a las 7.


-Yo: ¿Has hablado con tus padres?
-Tay: Sí, te lo he dicho 3 veces antes.


Estaba nerviosa, y no sabía porque, vale sí lo sabia.


Mark ya estaba en la puerta, con cara de no saber que pasa.
Me saludó con un beso y me cogió la mano para entrar.


-Mark: ¿Y esto?
-Yo: Hay que celebrar.
-Mark: Dime que no es nuestro aniversario y que se me ha olvidado.
-Yo: No, no lo es, o quizás sí.
-Mark: Rose...
-Yo: Entremos.


Pedimos de cenar y hablamos de temas sin importancia, pero yo seguía de los nervios.


-Mark: Si pinchas la pasta como hasta ahora vas a comer trocitos minúsculos. Rose, ¿Qué pasa?
-Yo: Nada, sigue comiendo.
-Mark: Sigo comiendo porque estoy muerto de hambre pero quiero que me lo digas.


Me reí pero no me quitaba los ojos de encima, me estaba leyendo la mente.


Terminamos de cenar y lo cogí de la mano, empezaba el plan.


-Mark: ¿Dónde vamos?
-Yo: Cállate.
-Mark: ¿Qué me calle? ¿Qué has tramado?


Me reí y subimos en el ascensor. Estaba flipando e interrogándome con la mirada. Cuando se abrieron las puertas me puse de puntillas y le tapé los ojos.


Llegué a la puerta de la habitación 236 y abrí. Le destapé los ojos y me puse a su lado.


-Mark: ¿Y esto?
-Yo: Nos lo merecíamos, ¿no crees?
-Mark: La verdad es que sí. Pero, ¿lo has hecho todo tu sola?
-Yo: Sí...
-Mark: Lo podríamos a ver hecho juntos.
-Yo: Era una sorpresa.
-Mark: ¿Una sorpresa, por qué?
-Yo: Porque me apetecía y porque quería darte las gracias por todo.
-Mark: ¿Las gracias a mí? Te las debería dar yo a tí.
-Yo: Mentira, pero dejémoslo.


Entró mas en la habitación y después lo hice yo, la verdad esque era preciosa. Grande, tenía un sofá, una mesa pequeña y una cama.


-Mark: No me digas que nos vamos a quedar aquí esta noche.


Asentí roja como un tomate. Mark se acercó a mí, y me abrazó.


-Mark: Te quiero.


Nos tumbamos en la cama y nos quedamos sin hablar durante un rato. Me gustaba la paz que había en el ambiente.


Me levanté para ir al baño y lo dejé en la cama medio adormilado. Salí del baño, tenía pensado ponerme el pijama pero me lo había dejado en la habitación. 


Lo encontré de espaldas a mí, por la forma de su cuerpo estaba relajado, llegué y lo abracé por la espalada, dejado unos cuantos besos en su cuello.


-Mark: Nadie más puede hacerme sentir de la manera que tú lo haces.


Y con esa frase me deshizo, en ese momento no necesitaba nada mas, lo tenía todo.


Se dió la vuelta, todavía tenía mis ojos cerrados y los brazos alrededor de su cadera. Me levantó la mandíbula con una mano y me besó. Al principio fue un beso lleno de ternura, pero luego pasó a algo mas brusco, mas desesperado.


Me fue arrastrando a la cama, nos chocamos con una puerta incluso, pero eso era lo que menos me importaba en ese momento.


Caí en la cama, con Mark encima de mí. Sin soltar mi cadera y mis labios.


Se separó de mí, unos instantes, que me parecieron eternos y me miró a los ojos.


-Mark: ¿Quieres seguir? No quiero forzarte a nada ni nada de eso. Puedo parar Rose.


Tenía la voz ronca y los labios hinchados, todavía notaba su respiración sobre mi pecho.


Le besé, no tenía palabras coherentes en ese momento que pudiesen salir de mi boca. Mark rió contra mis labios y me mordió el inferior.


La ropa empezaba a quemar y a pesar y fue desapareciendo poco a poco confundiéndose con la moqueta del suelo.


Sólo pude susurrar un 'te quiero', para lo demás no hay palabras, fue mágico.




Me desperté abrazada a la cintura de Mark, sólo nos tapaba una sábana. Levanté la cabeza y vi que la habitación estaba destrozada, una mesita en el suelo, ropa por todos sitios. Me puse roja de la vergüenza de sólo pensarlo.


-Mark: ¿Por qué tienes esa cara?
-Yo: Dios mío, me has asustado.


Me llevé una mano al corazón. Parte de mi cuerpo que estaba destapada a lo que yo corrí a tapármela con una sábana. Estaba roja como un tomate.


-Mark: Jajajajajaja.
-Yo: No te rías.
-Mark: ¿Por qué? Ya te ví ayer y he dormido contigo.
-Yo: Pero me da vergüenza.


Cogí mas la sábana y me tapé hasta la cabeza, parecía una niña pequeña. Mark se empezó a reir y yo no tarde mucho en seguirle.


Al cabo de unos minutos, cogió una punta de la sabána y me la bajó hasta el cuello. Me dió un beso y me miró a los ojos.


-Mark. ¿Estás bien? ¿Te duele algo? Rose por dios, contéstame.
-Yo: Estoy bien, no me duele nada.
-Mark: ¿De verdad? Dime la verdad, ¿fui muy brusco, poco romántico?
-Yo: Mark, respira, estoy bien, no me duele nada, fue perfecto.


Sonrió y me dió otro beso, creo que era el hombre perfecto, sin duda alguna.


Se tumbó a mi lado y me coloqué encima de su pecho.




Quizás, lo que más me impactó fue esa manera tan suave de tocarme, esa destreza al acariciarme con la presión y la cadencia justa, ni muy fuerte, ni muy rápido, como si supiera la medida exacta, sabía exactamente cómo y dónde.


-Yo: ¿Sabes?.
-Mark: Umm,¿Qué?
-Yo: Pensaría que ha sido un sueño si no fuera por que te tengo al lado. 

lunes, 16 de abril de 2012

Capítulo 19 II.


Hola, hola caracola. Sé que llevo mil años sin subir pero entre que la semana pasada estuve en Londres, de la que me enamoré perdidamente y que tengo menos tiempo para escribir... 
Bueno que no os doy la chapa, este capítulo va para una señorita que me pidió una cosa hace billones de años, Lydia, ya me contarás. Espero que os guste y que me digáis que os parece. Y creo que ya está. 




Las semanas pasaban, y volvía la rutina. Nora seguía en el hospital, y tardaría mucho en salir, la cosa se le complicó y la diálisis era algo complicado para ella. Los médicos decían que la única posibilidad que ella tenía de hacer una vida normal era encontrar un donante. Los que fueron mayores de edad se hicieron las pruebas, Tay y yo no podíamos pero en cuanto pudiésemos nos las haríamos. Sus padres tampoco eran compatibles. Sólo esperábamos que esta agonía terminase pronto, ella era la única capaz de sacarnos una sonrisa cuando íbamos a verla al hospital, aunque estuviese todo el día entre esas cuatro paredes con olor a desinfectante y con comida asquerosa.


Hablando de comidas, hoy teníamos comida familiar, como todos los domingos. Pero esta vez era en un restaurante, Mery cumplía años. 45 y eso había que celebrarlo.


Terminé de vestirme y me hice un moño, mi madre me había obligado a estar presentable, ya que según ella la prensa estaría rondando por los alrededores. Me calcé mis tacones negros y salí de mi habitación. 
Había una bonita estampa, mi madre a medio vestir, mi padre jugando a la play y mi hermano, bueno él, dejemoslo.


15 minutos tarde y con mi madre enfadada salimos de casa.


Llegamos al restaurante, y la prensa ya estaba allí. Menos mal que todos habían llegado ya y no teníamos que esperar...


Mi padre se quedó con los periodistas un par de minutos y nosotros pasamos dentro.


-Yo: ¡Meeeery! Feliz cumpleaños.


Le di un abrazo y me senté al lado de Mark que me dió un sonoro beso en la mejilla. Todos se giraron y me empecé a poner como un tomate.


Nos sentamos todos en la mesa y vimos que sobraban dos asientos. Cam y otro.


-Zack: Alex, ¿me quieres decir dónde está tu hijo?
-Matt: Sí, tengo hambreeeeeeeeeeee.
-Yo: ¡Pero si has comido antes de venir!.
-Matt: Tenemos el estómago grande. Como tu novio.


Me giré y vi a mi novio engullendo un trozo de pan como si no hubiese comido en su vida. Le dí un pisotón y lo dejó en la mesa.


-Aria:Tranquilos ya viene. Y no viene sólo.


Y 13 cabezas se giraron a la puerta. Venía de la mano de una chica.


-Jack: ¿Quién es ese bombón Cam?
-Aria: ¡Compórtate!.
-Mery: Cam, ven preséntanos.


La chica salió de detrás de su espalda, que la cubría casi por completo. Era morena, bajita y con el pelo y los ojos muy oscuros.


-Cam: Familia, esta es Lydia. Mi novia.
-Lydia: Encantada.


Estaba nerviosa y roja como un tomate. Pobrecita, en vaya familia había caído.


Se sentaron al lado de su madre y empezamos a pedir la comida.


-Mark: Oye, ¿esta no era la chica que me dijiste española?


Cam asintió y sonrío al mirarla, se le iluminaban los ojos, estaba enamorado. Al ver eso le cogí a Mark la mano y le sonreí, a veces me preguntaba que sería mi vida sin él.


-Cam: Ella es de Madrid.
-Rian: ¡Madrid es precioso! Hemos dado bastantes conciertos allí.
-Cam: Sigo, pues ella es de Madrid, pero se vino aquí hace 7 años y bueno es un año mas pequeña que yo y creo que poco mas.
-Tay: Hacéis una pareja muy bonita chicos.


Continuamos la comida y dos horas después con el estómago lleno salimos del restaurante, Jack nos llevó al hospital, queríamos pasar la tarde con Nora.




Las semanas seguían pasando, nosotros estábamos en clase, Nora estaba en casa y no podía salir de allí. Últimamente no teníamos tiempo ni de respirar con los exámenes, pero intentábamos visitarla 3 o 4 veces por semana.


Era una simple tarde de viernes, me quedaban un par de exámenes, pero decidí llamar a Mark, necesitaba escapar de casa. De la rutina, ir con él y olvidarme de todo.


Quedé con él a las 4 y como siempre, llegó tarde. Le hice subir a mi habitación y me encerré en el baño, aún no estaba lista.


-Mark: Llego tarde y todavía estás sin peinar. Si un día llego temprano no sé que estarás haciendo.
-Yo: ¿Tú? ¿Temprano? Jamás, eres lo mas gandul y ganso que he conocido nunca.
-Mark: No te pases pequeña, no te pases.


Cada vez que me decía pequeña me hacía sonreír como una idiota y la verdad esque yo odiaba los apelativos como 'amor', 'cariño' o ñoñeces varias, pero con 'pequeña' me había ganado.


Abrí la puerta y salí, estaba lista para irnos. Salimos y me cogió de la mano.


-Mark: ¿En qué piensas? Estas muy callada...
-Yo: No sé, en todo, y en nada.
-Mark: Buena respuesta si señor.
-Yo: Tengo ganas de hacer un cambio. Quiero probar, lanzarme, experimentar. Hacer cosas de las que luego me arrepienta, pero sonreír al recordarlas. Cometer errores, ver lo posible en lo que antes era imposible, y lanzarme al vacío sin pensar.
-Mark: ¿Quieres tirarte en paracaídas?


Le golpeé el hombro y puso cara de niño pequeño.


-Mark: Te entiendo, yo también quiero hacerlo, me apetece. Después de lo que ha pasado con Nora me he dado cuenta que nunca sabes lo que va a pasar mañana, que tienes que vivir el momento, sin importar el futuro, ni el pasado, sólo el presente. En cierta manera, creo que hemos madurado.


Asentí, no tenía nada mas que decir, ya lo había dicho todo él.


Fuimos a un Starbucks y nos sentamos en una mesa con nuestros chocolates calientes.


-Mark: ¿Qué te apetece hacer?
-Yo: ¿Ver una peli?
-Mark: Estás de sosa últimamente...
-Yo: A ver, señorito, ¿Qué quieres que hagamos?
-Mark: Pues se me pasan unas cosas por la cabeza...


Le miré con cara de odio fingido y seguí a lo mio, aunque yo también lo había pensado, llevaba unos cuantos días pensándolo.


Pasamos la tarde viendo una película y cebándonos a palomitas. Se me había ocurrido una cosa.


-Yo: Mark, ¿Cuándo acabas los exámenes?
-Mark: Umm, me quedan 4 creo, pero todos esta semana. ¿Por?
-Yo: Nada, preguntaba simplemente.
-Mark: Que mal mientes.
-Yo: Ñañaña, no te estoy mintiendo.
-Mark: Lo que tu digas. 

martes, 3 de abril de 2012

Capítulo 18 II.


Hola, ¿Qué tal esas vacaciones? Este capítulo es largo porque no sé si podré subir hasta dentro de dos semanas, me voy de viaje pero intentaré hacerlo. 
Bueno espero que os guste y esas cosas. Ya sabéis que me gustan las encuestas, he dejado dos a la derecha, sed sinceros pliiis. Y GRACIAS POR LEER. 


POV ROSE
Llevaba mas de dos horas corriendo por todo el vecindario cuando llegué a casa, estaba muerta, sudada y cansada. La casa estaba vacía y no se dónde se había metido el resto de mi familia, aunque tampoco me preocupé ni los llamé, les gustaba salir mas que a mí.


Me apetecía un baño relajante, cogí un disco de Nirvana que tenía mi padre por su escritorio y le subí el volumen todo lo que podía, mis vecinos iba a salir locos, pero me daba igual. Me preparé un baño con sales y mierda, llamaron al timbre. Posiblemente la policía por el gran estruendo que había en mi casa.


Me puse un albornoz y bajé a ver quien era, él, ¿que hacía él aquí?


Le abrí la puerta y me saludó con un beso.


-Mark: Mierda, tendría que a ver llegado 10 minutos mas tarde.
-Yo: Jajaja, en fin. ¿Qué haces aquí?
-Mark: Me apetecía verte y dar una vuelta por ahí.
-Yo: Pues lo siento, pero voy a darme un baño, vengo de correr y estoy cansadísima.
-Mark: Bueeeeeeeeno, pues te espero.
-Yo: Voy a tardar.
-Mark: Mas tiempo tengo para cotillearte la casa.
-Yo: Conoces la casa como si fuese la tuya.
-Mark: Anda, déjame y tira a ducharte. Que falta te hace.
-Yo: Gilipollas.
-Mark: Guapa.


Subí riéndome y me metí en la bañera, no sé que hacía Mark pero oía ruido en mi habitación, sería verdad eso de que me estaría cotilleando la casa.


10 minutos después o quizás 20 salí del baño, no me había pasado la ropa por lo que me fui a mi habitación con el albornoz.


Pero no pude llegar, me encontré a Mark en el pasillo, saliendo de la habitación de mi hermano.


-Mark: Pensaba que habías muerto ahogada o algo por el estilo.
-Yo: Ya te he dicho que me apetecía relajarme y darme un buen baño.
-Mark: Lo sé, no pasa nada. ¿Dónde vas?
-Yo: ¿Tu que crees?
-Mark: Jajajaj.


Seguí mi camino hasta mi habitación pero cunado pasé a su lado me cogió la muñeca. Hoy estaba pesado el chico.


-Mark: Anda, fíjate, no estamos igualdad de condiciones.
-Yo: ¿Qué?


No me contestó, dio un paso atrás y se descalzó, quitándose los zapatos y los pantalones.


-Yo: ¿¡Qué haces!?
-Mark: Ya te lo he dicho.


Me eché a reír y seguí andando, en fin no tenía remedio.


Pero me paré en seco.


-...: ¿Rose, estás aquí?
-Yo: Es-esto sí mamá. Acabo de salir de la ducha.
-Blair: Vale, subo.


Me acerqué a Mark y lo ví rojo como un tomate, estaba en calzoncillos y mi madre subía por la escalera no era un buen momento para hacer bromas.


Le empujé a mi habitación y lo dejé dentro, cerrando la puerta.


-Blair: Tu hermano es un desastre.
-Yo: Ya lo sabíamos, ¿Que ha hecho ahora?
-Blair: Mira, se ha dejado unos pantalones. Dios, que grandes son, cuanto ha crecido


Pero, chan, chan no eran sus pantalones, eran los de Mark.


-Blair: Ya le echaré la bronca.


Vi que andaba hacia dónde estaba yo.


-Yo: ¿Dónde vas?
-Blair: A tu habitación.
-Yo: ¿Pa-para que vas a mi habitación?
-Blair: Hoy estás tonta eh, pues porque me dejé ahí una cosa.
-Yo: ¡NO HAY NADA EN MI HABITACIÓN!.
-Blair: ¡Deja de gritar! No estoy sorda.


Pasó por delate de mí y abrió la puerta, mierda, pero no ahí no estaba. Cogió un cargador que había encima de la mesa del escritorio.


-Blair: Me voy otra vez. Estamos en casa de Aria y Jack. Por cierto, ¿Has visto a Mark?


-Yo: No, ni idea. Adiós mamá.


La acompañé hasta la puerta de casa y vi como se iba, subí corriendo a mi habitación y me encontré a Mark saliendo del armario.


-Mark: Jajajajajaj, nunca me había pasado esto.
-Yo: No es una situación que se suela repetir constantemente. Ahora coge los pantalones y póntelos, voy a vestirme, ahora bajo y no se te ocurra hacer otra locura.


Se acercó a mi y me besó.


-Mark: ¿No te gusta el peligro?


No me dio tiempo a contestar, salió y cerró la puerta tras él


Media hora después estábamos saliendo de casa, íbamos a dar esa vuelta que vino buscando Mark.






POV ROSE
Íbamos de camino al hospital, Nora había tenido un accidente con el coche y no sabíamos nada mas. Estaba aterrada.


En el coche también iba Mark y Tay, él estaba en medio intentando tranquilizarnos a las dos. Llegamos al parking y salimos corriendo. La madre de Nora estaba en la sala de espera.


-Yo: Hola Megan, ¿Qué ha pasado? ¿Cómo está?
-Megan: Sólo se que está fuera de peligro, no se nada mas y estoy volviéndome loca, no sé que hacer.
-Tay: ¿Pero que ha pasado?
-Megan: Iba por la calle, y la atropellado un coche. Me hay llamado hace apenas 1 hora, ahora está en el quirófano...
-Yo: ¿Pe-pero tan fuerte ha sido? -Se me quebró la voz, no podía pensar que algo malo le hubiese sucedido.


Megan se sentó y empezó a llorar, estaba destrozada y encima su padre no estaba,volvía dentro de una semana de un viaje de negocios.


-Megan: Sí, porque como ya sabéis tiene el problema del riñón y ahora se ha dañado el otro y no saben que va a pasar.


Nora tenía un problema desde pequeña. Cuando tenía a penas 4 años le tuvieron que quitar un riñón, lo pasó bastante mal y tenía que ir a revisiones periódicas pero no iba mal.


-Mark: ¿Se sabe quién ha sido?
-Megan: Sí, un señor mayor, fue quien avisó a la ambulancia, me ha dejado su número por si pasa cualquier cosa..


Nos sentamos a esperar, mis padres fueron a por cafés para todos, se esperaba una noche muy larga. Dos horas después una enfermera nos avisó de que ya la habían sacado del quirófano y la trasladaban a planta. Megan fue la primera en subir. Nosotros decidimos quedarnos abajo. Megan nos avisó de que podíamos subir, pero que tenía que descansar.


Pasamos a la habitación 303, su habitación durante las próximas semanas. Se me hizo un nudo en la garganta y no pude evitar ponerme a llorar, Tay tampoco pudo soportarlo y se abrazó a su hermano, entré la primera y le cogí la mano.


Al verla de cerca me di cuenta que tenía la cara llena de moratones y lo que parecía un brazo roto.


-Yo: Nora, ¿Cómo estás?


Se quitó la mascarilla de la cara y me miró.


-Nora: Me duele todo y por lo que me ha dicho mi madre...


Se puso a llorar, ojala estuviese en su sitió, odiaba ver a la gente sufrir, pero sobretodo a la gente que quería y sin Nora no era nadie.


Nos quedamos otros 10 minutos con ella, no hablamos a penas porque le costaba mucho y salimos de la habitación, necesitaba descansar.


Al montarnos en el coche nos derrumbamos los tres, era una situación demasiado surrealista. Megan nos había contado que su riñón estaba casi inservible, necesitaría un trasplante y por lo pronto diálisis. Dejamos a Tay y a Mark en su casa, ambos estaban destruidos. Cuando llegamos a casa me encerré en mi habitación y me puse a llorar. Teníamos que conseguir sacar a adelante a Nora.