miércoles, 25 de julio de 2012

Capítulo 32. II. Parte 1.

Subo hoy porque no pude el viernes pasado, me fui de concierto, como todos sabréis si me seguís por twitter xD. Os dejo este y el viernes subo otro. 
Gracias por leer :3.



POV TAY.
Esta noche era la fiesta del cumple de Nora, y preparaba una fiesta por todo lo alto en el jardín de su casa. Me levanté del sofa a regañadientes y subí a arreglarme, cuando me encontré a un desesperado Mark buscando unos pantalones.


-Yo: ¿Dónde vas? Quedan mas de dos horas.
-Mark: Tengo cena familiar con los Merick.
-Yo: JAJAJAJAAJA, a ver que te va a hacer Zack.
-Mark: Muy graciosa. Me voy, nos vemos allí.
-Yo: Adiós.


Se fue de casa y me metí en el baño. Me puse un vestido y salí de casa con el regalo de Nora y llegando tarde.


Soy un vestido, pínchame si me quieres ver.


Entre a casa y abracé a Nora, estaba preciosa y radiante, al lado estaba Josh cogiéndole la mano, hacían una pareja preciosa. Le dí mi regalo, unos zapatos de marca increíbles y los dejé solos.


Avanzaba por la fiesta llena de gente, llevaba mucho tiempo sin ver a tanta gente junta y todos me sonreían y saludaban, me empezaba a sentir agobiada. Escuché una voz que me llamaba de algún sitio pero había demasiada gente para ver. Alguien me cogio de la mano y me sacaba a una terraza en la que corría una brisa bastante agradable. Cuando me di cuenta me encontré una sonrisa preciosa esperándome, Oliver me miraba con sus grandes ojos a la vez que me besaba la mejilla.


-Oli: Hola, lo siento por sacarte tan de sopetón pero te vi y no pude evitarlo, por cierto estas guapísima como siempre ¿Crees que estoy hablando demasiado? Debería callarme.
-Yo: Hola Oli, gracias por haberme sacado de ahí y no, no hablas demasiado. Ahh una cosa más ¿Quién son esos de la mesa y por qué nos miran?
-Oli: Bueno nos mirán porque estaba jugando al poker con ellos y he dejado a medias la partida a medias sin avisar porque te he visto.
-Yo:Vaya, no creía que valiese la pena parar de jugar.
-Oli:Vales más. Ven que te presente.


Nos acercamos a la mesa y había cinco chicos más que me miraban sonriendo con cara de bobos, bueno en realidad le ponían ojitos a Oliver riéndose de él. Le cogí de la mano y sus amigos dejaron las burlas.


-Oli: Vale tíos, esta es Tay y estos son Mike, Luck, Sam, George y David, estábamos jugando al poker.
-Yo: Hummm ¿puedo jugar?
-David: ¿Estás segura que estás a nuestro nivel?
-Oli: David, capullo, cállate.
-Yo: En realidad... me gusta bastante la camiseta de Oliver así que si él quiere jugársela conmigo no me importará.
-Oli: ¿Y si gano yo?
-Yo: ¿Qué quieres?
-Oli: Una cita contigo.


Un coro de voces soltaron un sonoro "Uhhhhhh" que hizo mirar al resto de la gente que estaba en la terraza seguido de una cuantas burlas y risas que hicieron que la gente prestara más atención, sonreí de medio lado y acepte, en el fondo siempre saldría ganando, incluso pensé en perder a propósito.
 En menos de un minuto estaba la mesa preparada y uno de los chicos me cogió del brazo y me sentó en frente de Oliver mientras el resto anunciaba a gritos nuestra partida. 
La gente se acercó a la mesa y cuando me di cuenta más de 30 personas nos miraban con ojos curiosos, miré a Oliver que me miraba un poco abrumado por todo, supongo que me vió que tenía la misma cara y me guiñó un ojo.


Intenté parecer confiada y cogí las cartas que su amigo me daba, intentaba concentrarme en como se jugaba al estúpido juego, mi padre me había enseñado cuando era pequeña, miré mis cartas, la suerte me había sonreído, para una vez que no tenía que haberlo hecho, escalera de color. Maldije mi suerte, quería perder, quería salir con Oliver. Enseñamos las cartas y como había supuesto gané yo, nos empezamos a reír y salimos de allí no sin antes que Oli se llevará unas collejas por parte de sus amigos, demasiada gente para los dos.


Cuando pisamos la calle nos empezamos a reír como unos locos. Dimos un par de vueltas y decidí irme a casa. Oli decidió acompañarme como todo un caballero.


-Yo: Creo que me debes algo.
-Oli: ¿En serio quieres mi camiseta? Pero si es fea.
-Yo: No es fea, y me la debes jajaja.


Llegamos a la puerta de mi casa, habíamos pasado el resto del camino en silencio, pero no era un silencio incómodo, era un silencio que se disfrutaba.


-Oli: Bueno, aquí estamos...
-Yo: Sí, esto, buenas noches Oliver.


Estaba metiendo la llave en la cerradura, cuando me cogió del codo para girarme.


-Oli: Esto es tuyo.


Me dió su camiseta echa un ovillo sonriendo de medio lado.


-Yo: Jajajaja, no hacía falta.
-Oli: Yo hago lo que prometo.


Me dió un beso en la mejilla y se despidió de mí, antes de entrar a casa me giré y hice algo que esperaba que hiciese él durante toda la noche.


-Yo: ¡Oliver!, te debo una cita, llámame mañana.


No me esperé a ver su reacción, entre en casa, y me fui directamente a la cama, había sido una gran noche. 

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