Subo hoy porque no pude el viernes pasado, me fui de concierto, como todos sabréis si me seguís por twitter xD. Os dejo este y el viernes subo otro.
Gracias por leer :3.
POV
TAY.
Esta
noche era la fiesta del cumple de Nora, y preparaba una fiesta por
todo lo alto en el jardín de su casa. Me levanté del sofa a
regañadientes y subí a arreglarme, cuando me encontré a un
desesperado Mark buscando unos pantalones.
-Yo:
¿Dónde vas? Quedan mas de dos horas.
-Mark:
Tengo cena familiar con los Merick.
-Yo:
JAJAJAJAAJA, a ver que te va a hacer Zack.
-Mark:
Muy graciosa. Me voy, nos vemos allí.
-Yo:
Adiós.
Se
fue de casa y me metí en el baño. Me puse un vestido y salí de
casa con el regalo de Nora y llegando tarde.
Soy un vestido, pínchame si me quieres ver.
Entre
a casa y abracé a Nora, estaba preciosa y radiante, al lado estaba
Josh cogiéndole la mano, hacían una pareja preciosa. Le dí mi
regalo, unos zapatos de marca increíbles y los dejé solos.
Avanzaba
por la fiesta llena de gente, llevaba mucho tiempo sin ver a tanta
gente junta y todos me sonreían y saludaban, me empezaba a sentir
agobiada. Escuché una voz que me llamaba de algún sitio pero había
demasiada gente para ver. Alguien me cogio de la mano y me sacaba a
una terraza en la que corría una brisa bastante agradable. Cuando me
di cuenta me encontré una sonrisa preciosa esperándome, Oliver me
miraba con sus grandes ojos a la vez que me besaba la mejilla.
-Oli:
Hola, lo siento por sacarte tan de sopetón pero te vi y no pude
evitarlo, por cierto estas guapísima como siempre ¿Crees que estoy
hablando demasiado? Debería callarme.
-Yo:
Hola Oli, gracias por haberme sacado de ahí y no, no hablas
demasiado. Ahh una cosa más ¿Quién son esos de la mesa y por qué
nos miran?
-Oli:
Bueno nos mirán porque estaba jugando al poker con ellos y he dejado
a medias la partida a medias sin avisar porque te he visto.
-Yo:Vaya,
no creía que valiese la pena parar de jugar.
-Oli:Vales
más. Ven que te presente.
Nos
acercamos a la mesa y había cinco chicos más que me miraban
sonriendo con cara de bobos, bueno en realidad le ponían ojitos a
Oliver riéndose de él. Le cogí de la mano y sus amigos dejaron las
burlas.
-Oli:
Vale tíos, esta es Tay y estos son Mike, Luck, Sam, George y David,
estábamos jugando al poker.
-Yo:
Hummm ¿puedo jugar?
-David:
¿Estás segura que estás a nuestro nivel?
-Oli:
David, capullo, cállate.
-Yo:
En realidad... me gusta bastante la camiseta de Oliver así que si él
quiere jugársela conmigo no me importará.
-Oli:
¿Y si gano yo?
-Yo:
¿Qué quieres?
-Oli:
Una cita contigo.
Un
coro de voces soltaron un sonoro "Uhhhhhh" que hizo mirar
al resto de la gente que estaba en la terraza seguido de una cuantas
burlas y risas que hicieron que la gente prestara más atención,
sonreí de medio lado y acepte, en el fondo siempre saldría ganando,
incluso pensé en perder a propósito.
En menos de un minuto estaba
la mesa preparada y uno de los chicos me cogió del brazo y me sentó
en frente de Oliver mientras el resto anunciaba a gritos nuestra
partida.
La gente se acercó a la mesa y cuando me di cuenta más de
30 personas nos miraban con ojos curiosos, miré a Oliver que me
miraba un poco abrumado por todo, supongo que me vió que tenía la
misma cara y me guiñó un ojo.
Intenté
parecer confiada y cogí las cartas que su amigo me daba, intentaba
concentrarme en como se jugaba al estúpido juego, mi padre me había
enseñado cuando era pequeña, miré mis cartas, la suerte me había
sonreído, para una vez que no tenía que haberlo hecho, escalera de
color. Maldije mi suerte, quería perder, quería salir con Oliver.
Enseñamos las cartas y como había supuesto gané yo, nos empezamos
a reír y salimos de allí no sin antes que Oli se llevará unas
collejas por parte de sus amigos, demasiada gente para los dos.
Cuando
pisamos la calle nos empezamos a reír como unos locos. Dimos un par de
vueltas y decidí irme a casa. Oli decidió acompañarme como todo un
caballero.
-Yo:
Creo que me debes algo.
-Oli:
¿En serio quieres mi camiseta? Pero si es fea.
-Yo:
No es fea, y me la debes jajaja.
Llegamos
a la puerta de mi casa, habíamos pasado el resto del camino en
silencio, pero no era un silencio incómodo, era un silencio que se disfrutaba.
-Oli:
Bueno, aquí estamos...
-Yo:
Sí, esto, buenas noches Oliver.
Estaba
metiendo la llave en la cerradura, cuando me cogió del codo para
girarme.
-Oli:
Esto es tuyo.
Me
dió su camiseta echa un ovillo sonriendo de medio lado.
-Yo:
Jajajaja, no hacía falta.
-Oli:
Yo hago lo que prometo.
Me
dió un beso en la mejilla y se despidió de mí, antes de entrar a
casa me giré y hice algo que esperaba que hiciese él durante toda
la noche.
-Yo:
¡Oliver!, te debo una cita, llámame mañana.
No
me esperé a ver su reacción, entre en casa, y me fui directamente a
la cama, había sido una gran noche.
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