miércoles, 1 de agosto de 2012

Capítulo 33. II.

Hola, otra vez. Os presento el caca-cap más grande de la historia. Es sólo de relleno y bah, ya lo leeréis vosotros. A la derecha hay una encuesta, me gustaría que contestaseis. Y nada más. Espero que os guste. ¡Nos vemos el viernes con el último!. 

POV TAY
Llevaba todo el día sin hacer nada, y se estaba acabando el verano, cosa que no me gustaba nada. 
Después de pasar la tarde con Mark tumbarrados en el sofá, él se fue con Rose y yo decidí coger el ordenador, hacía bastante que no me metía en facebook. Antes de que pasase todo lo de el bebé. Al abrirlo me encontré con peticiones de amistad, gente mandándome ánimos y también mensajes de gente que no conocía de nada que me insultaba y me llamaba de todo. Lo cerré rápido, no quería leer mas cosas, cosas que sin quererlo me hacían daño.


Me tumbé en la cama y me encendí la televisión, estaba viendo un programa de risa en la MTV cuando mi móvil empezó a sonar.


Era Oli.


-Oli: ¿Qué tal preciosa?
-Yo: Bueno, ahí vamos.
-Oli: Eh, ¿Por qué? ¿A quién tengo que pegar?
-Yo: A gente de facebook.
-Oli: ¿Qué pasa Tay?


Se le notaba preocupado, cosa que me encantaba.


-Yo: Pues que estoy cansada de todo, la gente no hace mas que recordarme lo del bebé y si eso fuera poco me insultan y esto cada vez que cuesta mas de superar.
-Oli: Tay, no hagas caso de lo que te dice la gente, pasa de todos y escucha solo a los que te quieren. Sabes que lo hacen por tu padre y por quien es, no les des el gusto de estar mal por ellos.
-Yo: Muchas gracias Oli, ahora solo me haría falta un abrazo y sería perfecto.


Dejó de hablar durante unos segundos y creía que me había colgado el teléfono.


-Yo: ¿Hola?
-Oli: ¿Estás en casa?
-Yo: Sí...
-Oli: ¿Están tus padres?
-Yo: Sí, pero se irán en un rato. ¿Por qué?
-Oli: ¿Has cenado?
-Yo: No, pero, ¿a qué viene esto?.
-Oli: Deja la ventana de tu balcón abierta, te veo en 20 minutos.


No pude contestarle cuando ya había colgado el teléfono, a ver como lo hacía, vivía en una segunda planta.


Recogí un poco la habitación, y me miré al espejo, no había mucho que hacer, iba con un pijama desgastado, sin maquillar y con un moño deshecho. La viva imagen de la sensualidad.


25 minutos después Oli ya estaba en mi habitación, en una mano llevaba una bolsa, supuse que ahí traía la cena.


-Oli: Hola, estoy cansado. Llevaba mucho tiempo sin escalar una pared.
-Yo: Jajajaj, estás loco.
-Olí: Pero te gusta.
-Yo: Bah, no te creas.


Me acerqué y le di un beso.


-Yo: ¿Has traído la cena?
-Oli: Sip.
-Yo: Voy a por bebidas. No salgas de la habitación mis padres están todavía en casa.


Volví con un par de refrescos y me encontré a Óliver revolviendo mi armario.


-Yo: Esto... ¿Qué haces?.
-Oli: Me aburría, y como no podía hacer ruido me he puesto a cotillearte.
-Yo: ¿Y? ¿Algo interesante?
-Oli: No,no mucho, la verdad. ¿Cenamos?
-Yo: Pues claro.


Nos sentamos los dos en la cama y nos pusimos a cenar, hasta que una voz y unos pasos nos interrumpieron.


-Oli: Ha llegado mi muerte a mano de uno de mis ídolos, que bonita es la vida.
-Yo: Cállate. ¿Papá?


Empujé a Oli de la cama y cayó al suelo, la cama lo ocultaba. Mi padre abrió la puerta con una ceja levantada, había oído el ruido.


-Jack: ¿Pasa algo?
-Yo: No, ¿Os vais ya?
-Jack: Sí... Volveremos tarde, Mark ha dicho que volverá sobre las 12.
-Yo: Vale, adiós papá.


Se fue, no sin antes echar un vistazo a toda la habitación para encontrar algo raro. Terminamos de cenar y salimos al balcón, había sido un noche perfecta.


-Oli: Me tengo que ir Tay, tu hermano vendrá en un rato.
-Yo: No te vayas. 
Lo dije en un susurro, mas para mi que para él.


-Oli: ¿Qué has dicho?
-Yo: Que no quiero que te vayas.


Me mió a los ojos y me sonrió.


-Oli: Yo tampoco me quiero ir, pequeña.
-Yo: ¡Pues quédate!.
-Oli: ¿Qué? Jajaja, estás loca.


Me acerqué a la puerta y cerré el pestillo, nadie podría pasar a la habitación, aunque tampoco creo que lo hiciesen.


-Oli: ¿Estás hablando en serio?


Asentí con la cabeza mientras lo abrazaba.


-Oli: ¿Y si soy un violador?
-Yo: Correré el riesgo.
-Oli: No tengo pijama.
-Yo: Eso lo puedo arreglar pronto.


Fui a la habitación de mi hermano y le quité unos pantalones de chándal y una camiseta. Le dije donde estaba el baño y me metí en la cama, tenía sueño.


Cuando se tumbó a mi lado me cogió la mano y me miró a los ojos.


-Oli: Gracias por dejar que me quede aquí.
-Yo: Gracias a tí.


Oliver me abrazó y poco a poco me empecé a quedar durmiendo, no sin antes escuchar las mejores palabras que me habían dicho nunca: "Buenas noches pequeña, hasta mañana".


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