POV ARIA.
Tenía todo planeado, me gustaba hacerlo. Tenía los horarios, las cosas que visitaríamos y todo lo que haríamos. Había quedado con las chicas en 40 minutos, pero yo no podía dormir mas asique me dí una ducha, me estaba secando el pelo cuando me llegó un sms. De Jack.
"Buenos días, tengo que hablar contigo. ¿Puedes conectarte al Skype?. Es urgente."
Me asustó, le contesté que sí, encendí el portátil y me senté en la cama.
-Jack: Buenos días.
-Yo: Buenos días. ¿Qué ha pasado?, me has asustado.
-Jack: Zack, que es gilipollas.
-Yo: ¿Está bien? ¿Qué ha pasado?
-Jack: Si está bien, pues te cuento. Ayer nos fuimos de fiesta os lo dijimos, pues no se como pasó que al final cada uno acabó en un sitió distinto, él salió a la calle y una tía se le acercó. Le metió la lengua hasta la garganta y ya puedes imaginar lo demás. Y eso que lo pilló Alex sino no me quiero imaginar como habría acabado todo...
Estaba flipando, ¿Cómo había hecho eso Zack? ¿Esque no tenía cabeza?
-Yo: ¿En serio?
-Jack: Sí, está hecho una mierda. Los chicos no saben que te lo he contado, ¿Se lo dirás a Blair?
Lo pensé, sabía que si se lo contaba a Blair no iba a disfrutar de esta semana aquí.
-Yo: No, se lo diré cuando lleguemos a casa otra vez. ¿Quién mas lo sabe?.
-Jack: Me parece bien, disfrutad de esa semana. Australia es increíble. Pues lo sabe todo el mundo, ha salido publicado en un blog...
-Yo: ¡Jodeeer...! ¿Y Rian cómo ha reaccionado?
-Jack: Mal, pero por lo menos Zack sigue vivo... jajaja
-Yo: Me tengo que ir ya. Aún no me he vestido ni nada. ¿Hablamos mas tarde?
-Jack: Claro. Mándame un sms y me conecto. Pásalo bien.
-Yo: Adiós.
Cerré la conversación y le empecé a dar vueltas a lo que me había dicho. Zack se había liado con una la noche que nos fuimos. Conocía a Blair y sabía que ella estaba pillada por él, sabía que no lo iba a perdonar a la primera.
POV BLAIR.
Quedaban dos días para volver, bueno uno y medio en realidad. Hoy por ser el último día nos iba a dar una sorpresa, bueno en realidad nos las daba siempre. Quedamos como siempre en la habitación de Mery y nos bajamos a desayunar al comedor.
-Mery: Aria, ¿nos piensas decir donde vamos a ir hoy?
-Yo: Veeeeeeeeeeeeeeenga, que estoy intrigada.
-Aria: No seáis pesadas, desayunad y venga que os tenéis que preparar una mochila, meted protector solar y una toalla.
-Mery: ¿Vamos a la playa? Ya hemos ido...
-Aria: No vamos a la playa.
-Yo: Pero entonces.
-Aria: ¡Comed!
Hablamos de tonterías pero no soltó ni una palabra de la sorpresa, subimos a las habitaciones, preparamos las mochilas y nos pusimos los bikinis.
Cuando bajamos nos esperaba un taxi en la puerta, estaríamos una media hora montadas, era bastante majo asique el viaje no se nos hizo largo, pagamos y bajamos. Estábamos en una playa, pero no era una playa normal estaba casi vacía. Nos acercamos a una casita de madera.
-Aria: Buenos días, hablé con uno de ustedes hace un par de días.
-Recepcionista: ¿Es usted Aria?
-Aria: Si, así es. ¿Está todo listo?
-Recepcionista: Sí, aquí está. Los trajes de neopreno y los snórkel están ya preparados.
-Aria: Perfecto, gracias.
-Recepcionista: A usted, disfruten.
Fuimos a otra caseta y nos pusimos los neoprenos.
-Mery: ¿Qué vamos a hacer?
-Aria: Nadar con tiburones.
Lo dijo como si dijese "vamos a tomar un café".
-Yo: ¿¡Qué?!
-Aria: Lo que has oído, y daos prisa que nos están esperando.
-Yo: Espero que sea una broma...
-Mery: Pues yo quiero nadar con ellos, cualquier cosa antes que arañas.
-Yo: No quiero acabar en el estómago de un bicho de esos.
-Aria: Blair, no muerden. ¿Estáis listas?
No contestamos ni Mery ni yo asique lo dió como un sí, nos arrastró hasta la orilla y nos hizo montarnos en una barca. El chico que conducía nos explicó que no eran tiburones normales que eran tiburones ballena. Como si eso me convenciese. Estuvimos unos 5 minutos en la barca hasta que nos alejamos de la playa, el agua era cristalina y se podían ver los peces. Tenía un color azul turquesa increíble era de las cosas mas bonitas que había visto.
-Aria: ¿Preparadas?
-Yo: No.
-Mery: Por supuesto.
-Yo: Ignorarme.
-Aria: No te ignoramos y se que te va a gustar, ya me lo agradecerás.
-Yo: Seguro...
Nos sentamos en la barca, nos pusimos el snorkel
Miré hacia abajo y vi arrecifes de coral, de todos los colores. Era precioso. Tenía el corazón en la garganta, estaba asustada pero a su vez encantada. Pasamos debajo del agua alrededor de una hora. Vivos muchísimos tiburones, eran unas criaturas espectaculares.
Salimos a la superficie estaba hasta emocionada, fue una experiencia realmente genial, nos montamos en la barca y hablamos, hablamos mucho de todo lo que habíamos sentido debajo del agua, con esos animales.
Volvimos a la caseta donde habíamos estado antes y nos quitamos los trajes, le di las gracias. Como ella había dicho.
-Mery: ¡Ha sido realmente espectacular!
-Yo: ¡Increíble!
-Aria: Lo sé, una experiencia única.
-Mery: ¿Y ahora qué?
-Yo: Podíamos ir un ratito a la ciudad. ¿Qué os parece?
-Aria: Genial, y luego por la tarde podríamos dar una vuelta por el puerto. ¡Hoy es nuestra última tarde en Australia!
-Yo: Lo sé, me he enamorado de este país.
-Mery: Yo también, es increíble.
-Aria: ¿Volveremos?
-Yo: ¡Pues claro!
Pasamos el día como habíamos dicho, lo que quedaba de mañana lo pasamos en la ciudad, nos hicimos 539405 millones de fotos, bueno quizás no tantas. Y por la tarde dimos un paseo por el puerto, volvimos pronto al hotel, estábamos agotadas, nos juntamos en la habitación de Mery como era costumbre y nos pusimos una película. Así pasamos nuestra última noche en Australia.
Los días pasaron como suspiros, Aria lo tenía todo controlado, no parábamos quietas. Fuimos a la playa, a visitar museos, a ver monumentos, de compras, a parques naturales y a muchísimos sitios mas, cuando me quise dar cuenta habían pasado 4 días. Esta tarde volveríamos a USA.
Este país me había encantando, no me cabía la menor duda de que volvería, su gente, su clima, todo me encantó. Estaba viendo las fotos que hicimos en el ordenador cuando me llamó mi hermano.
-Yo: Hola Rian.
-Rian: Hola pequeña, ¿Qué tal todo?
-Yo: Genial, esto es una pasada, este país me ha encantado, es precioso.
-Rian: Lo sé, algún día volveremos.
Conocía a mi hermano demasiado y lo notaba raro, no se que pasaba pero lo iba a descubrir.
-Yo: Rian, ¿Pasa algo?
-Rian: qu-e-e. No, todo está bien.
-Yo. ¿Seguro?
-Rian: Seguro, ¿A qué hora tenemos que ir a recojéos?
-Yo: Ni idea, luego te mando un sms. ¡Hasta dentro de un rato!
-Rian: ¡Adiós pequeña!
Sabía que no me había dicho la verdad, lo conocía. Me estaba mintiendo, algo había pasado.
Hicimos las maletas, iba a echar de menos todo esto. Quedamos en la habitación de Mery. Llegué la última. Estaban serias. Me acordé de mi conversación con Rian, estaba relacionado.
-Yo: Chicas, ¿Todo bien?
-Aria: Cielo, tenemos que decirte algo.
-Mery: Siéntate.
Hice lo que me había dicho, ellas estaban en la cama, me miraban.
-Yo: ¿Y si empezáis ya?
-Aria: Vale, haya voy. Los chicos salieron de fiesta la noche que nos vinimos aquí. Y sabes lo que puede pasar en una fiesta, hay chicas y alcohol.
-Yo: Si eso, lo sé. Nos os entiendo chicas.
-Mery: Blair cariño, Jack nos ha contado que esa noche Zack se lió con una, no sabemos nada mas.
-Aria: Mucho tacto sí.
Me quedé en silencio, la habitación me daba vueltas. ¿Había oído bien? Zack, con otra. Sí, lo había hecho. Lo conocía desde hace poco y no sabía porque me sentía así, no lo sabía. No lo entendía. Quería estar sola y llorar hasta ahogarme en mis propias lágrimas. Al ver que no me movía y que no reaccionaba vinieron a abrazarme, sólo pude hacer lo mismo e intentar asimilar lo que me habían dicho.
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