domingo, 26 de febrero de 2012
Capítulo 10 II.
Era siempre igual, levantarme, ducharme, desayunar, ir a clase, volver, comer y hacer los deberes y estudiar, estábamos en exámenes finales, casi mediados de Diciembre, por lo que yo no tenía tiempo ni de respirar.
Luke no volvió al instituto desde el día en que mi madre habló con él. Por lo que era un hecho en el que cada vez pensaba menos.
Mañana tenía examen de filosofía, clase que odiaba, ¿Para que me iba a servir en un futuro eso? Sólo había llegado a la conclusión durante este trimestre en que lo que se metían los filósofos era algo peor que la droga escuchando a Justin Bieber. Ninguna persona pensaba cosas como: ¿Cuántos tipos de saberes o verdades hay?
Cogí mi mochila, mi móvil y las llaves y salí de casa. Iba a casa de Tay, Mark nos ayudaría a su hermana y a mí con esto. Maldito cabrón, era de ciencias y se le daban bien las letras. No, a mi no se me daban bien ninguna de las dos cosas.
Llamé al timbre y me recibió una sonriente Aria, iba arreglada, demasiado.
-Yo: Aria, vas guapísima. ¿Y eso?
-Aria: Nos vamos por ahí, hoy Jack y yo hacemos 25 años juntos.
-Yo: ¿En serio?
-Aria: Sí, yo lo conocí cuando tenía 16 años asique haz las cuentas jajaja.
-Yo: ¿Mis padres llevan lo mismo, no?
-Aria: Sí, es increíble lo rápido que pasa el tiempo y lo rápido que habéis crecido.
Le sonreí y subí a la habitación de Tay, tenían la puerta cerrada paro aún así oía sus gritos.
La abrí un poco y los ví, ella tirada en el suelo, él sentado en la silla casi tirándose del pelo.
-Mark: A ver, no estan dificil está la teoría empírico racional, propuesta por Aristóteles y la empirista.
-Tay: ¿Y qué diferencias hay? A mi me suenan las dos a chino.
-Mark: ¡Dios! Te lo he explicado dos veces.
-Yo: ¿Hola?
Vale, no se dieron cuenta de que había llegado, seguían riñendo.
-Yo: ¡HOLA!
Por fin, se habían girado los dos a mirarme.
-Mark: Espero que tu vayas mejor que ella. Si no es así me tiraré por la ventana.
-Yo: Creo que voy incluso peor.
-Mark: Ahhh, esto es imposible.
Pasamos la tarde intentando entender la filosofía, Mark a veces se desesperaba y nos gritaba, aunque nosotras tampoco poníamos mucho de nuestra parte para que no lo hiciese.
-Mark: Vale, me rindo. Estoy agotado.
-Tay: Yo estoy muerta. Y tengo hambre.
-Mark: ¿Qué queréis? A mi me apetece comida italiana.
-Yo: Chicos, es pronto para cenar. ¿Vamos a dar una vuelta?
-Mark: Por mí bien. Además tengo que pasar a ver a.
Se calló, este nos ocultaba algo, nunca nos ocultaba nada, bueno, no a mí a su hermana sí.
-Tay: Acaba la frase.
-Yo: ¿A quién tienes que pasar a ver?
-Mark: A nadie.
Se estaba sonrojando y cuando lo notó giró la silla y se puso a mirar la pared, pero yo lo iba a averiguar. Me levanté e hice girar la silla, lo arrastré a la cama y me senté en ella, sujetando la silla para que no se moviese.
-Yo: Habla. O-piensa, piensa- te mataré a cosquillas.
-Mark: No voy a decir nada.
Miró de reojo y lo hizo a su hermana, vale, eso significaba...
-Yo: Tay, largo de aquí. Fuera.
-Tay: ¿Qué? ¿Por qué?
-Yo: Fuera.
La eché a patadas y volví a sentarme en el mismo sitio que antes.
-Yo: Tu hermana se ha ido, ahora habla.
-Mark: Pues tengo que ir a ver a Helena.
-Yo: ¿Y quién es Helena? -Até hilos en mi cabeza, ahora todo cuadraba- Es tu novia. ¿No?
Asintió con la cabeza y sonrió, parecía un niño pequeño.
-Yo: Jo, me alegro mucho Mark. Cuéntame mas cosas.
Me contó que llevaban juntos un par de semanas, pero que todo iba viento en popa. Era una chica que iba a su clase, pero con la que nunca había hablado. Los presentó un amigo un día en clase y ahí empezó todo. Lo notaba enamorado, y me alegraba mucho por él, se lo merecía.
Nos fuimos a tomar algo y él se fue, llegó a casa media hora después que nosotras con una sonrisa de oreja a oreja.
-Tay: ¿Se puede saber que pasa?
No dijimos nada.
-Tay: Pu-pues os odio. Que lo sepáis.
-Mark: Creo que podré vivir con ello jajaja.
Un cojín voló y se estámpo en la cabeza de Mark, haciendo que ese fuese el detonante de una guerra de almohadas.
Llamé a mi padre para que viniese a por mí, subí a mi habitación, le di un último repaso al examen del día siguiente y me fui a dormir. Esa noche, casi por primera vez no tuve pesadillas.
Sonó el timbre y era libre, examenes finales terminados, no salieron muy mal, pero todo se puede mejorar. Salí corriendo y creo que me llevé a un pobre niño de primer curso por delante. En la puerta como siempre me encontré a Tay y a Mark, bueno acompañado de Helena.
Helena, la conocí un par de días después de que Mark me contase lo de que estaban juntos, y no sé porque era pero no me caía demasiado bien, vale, era tonta. De esas que tienen un par de neuronas y porque se las regalaron. Era la típica rubia y con cuerpo de infarto. Pero bueno era su elección. A lo que iba, ahí estaba comiéndole la boca delate de su hermana, Tay tenía una cara de asco importante.
-Tay: ¿Por qué has tardado tanto?
-Yo: No he tardado. Acaba de sonar el timbre.
-Tay: Pues a mí se me ha hecho eterno.
-Yo: Tay, es la novia de tu hermano...
-Tay: Pero me cae mal.
-Yo: Pero no grites.
La cogí del brazo y nos separamos mas de ellos.
-Yo: ¿Por qué te cae mal?
-Tay: Se que a ti también te cae mal.
-Yo: Mierda, vale sí. Pero la elige tu hermano no nosotras.
-Tay: Pero no me gusta. No me mates por lo que voy a decir.
-Yo: Habla, y decidiré luego.
-Tay: ¿Por qué no lo intentáis Mark y tú?
Vale, en serio. ¿Estamos locos? Mark y yo, jajajaajaja imposible.
-Yo: No digas tonterías.
-Tay: No son tonterías.
-Yo:Tay, somos los mejores amigos.
-Tay: ¿Y?
-Yo: No digas tonterías.
Tenía que cambiar de tema, esto no iba por buen camino. ¿Yo y Mark? Mas de una vez se me había pasado por la cabeza, pero no, no podía ser.
-Yo: ¿Este año también vais a Inglaterra en Navidad?
-Tay: Sí, creo que nos vamos en dos días. ¿Vosotros también?
-Yo: Sí, pero nosotros salimos mañana, Rian y Mery se vienen con nosotros.
-Tay: ¿Te apetece dar una vuelta por el centro?
-Yo: Tenía pensado quedarme en casa y organizar mi habitación.
-Tay: Porfi, porfi, esta tarde viene Helena a casa y no quiero.
Me hacía mucha gracia cuando Tay me pedía algo, parecía una niña pequeña.
-Yo: Vale está bien, a las cuatro en mi casa, pero me ayudas a hacer la maleta y eso.
-Tay: Vaaaaaaale, y gracias.
Abri la puerta de casa y me encontré a Matt en el sofá, durmiendo. No lo desperté, el pobre estaba enfermo. Fui a la cocina y ví a mi padre cantando y bailando mientras preparaba la comida. Mi madre todavía no había llegado del estudio.
Comimos los cuatro y una hora después estaba Tay aporreando la puerta.
-Zack: Cuando tires la puerta la vas a pagar tu, Tay.
-Tay: Lo siento Zack.
-Zack: Ahora que estás aquí. ¿A qué hora os váis vosotros?
-Yo: Se van un día después que nosotros Papá.
-Zack: No, he hablado con Jack esta mañana y también se van mañana. Puede que coincidamos en el mismo avión.
-Tay: Ahh, pues ni idea.
Nos subimos a mi habitación y saqué al maleta, quería hacerla antes de irnos.
-Tay: Vamonoooooooos.
-Yo: Primero la maleta, luego nos vamos.
-Tay: Vale, pues te ayudo.
Media hora después teníamos la maleta echa. Salimos de casa y pasamos la tarde de tienda en tienda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario