Pues eso, disfrutad del capítulo y decidme que os va pareciendo.
POV MARK.
Entré
a la habitación, Rose aún dormía, en la misma posición en la que
estaba antes.
Me tumbé a su lado, y le toqué la cabeza para que se despertase.
Se despertó y se asustó al verme.
-Yo: Lo siento, no te quería asustar. ¿Cómo estás?
-Rose: Entonces no ha sido una pesadilla.
-Yo: No. Pero no me has respondido a la pregunta.
-Rose: ¿A la de cómo estoy? Sinceramente. Mal.
-Yo: ¿Mal cómo de mal?
-Rose: Como bastante mal.
Mierda, me rompía el alma verla así. La acerqué a mi y la abracé, otra vez.
-Yo: Lo siento, lo siento tanto.
-Rose: Gracias.
¿Había dicho gracias? ¿Por qué?
-Yo: Rose, ¿Qué has dicho?
-Rose: Te he dado la gracias, ayer me defendiste de eso, te preocupaste por mi y has pasado la noche conmigo. Gracias.
-Yo: De nada, no me des las gracias por eso. Rose, se lo tienes que decir a tus padres.
-Rose: Lo sé. ¿Estarás conmigo cuando se lo diga?
-Yo: ¿Quieres que esté?
-Rose: Sí, por favor.
-Yo: Pues ahí estaré.
Nos quedamos en silencio, se lo tenía que preguntar. Llevaba toda la noche dándole vueltas.
-Yo: Rose, ¿hasta dónde llegó es gilipollas?
-Rose: No quiero hablar de eso Mark.
-Yo: Por favor, Rose.
Dudó unos momentos y se sentó, apoyando la espalda en el cabecero.
-Rose: Empezamos a besarnos, pero, pero él había bebido y, y quería más. -Asentí, estaba empezando a llorar-.
-Yo: Vale, Rose, no hace falta que sigas.
-Rose: Me bajó los tirantes del vestido y me empezó a besar el cuello, luego, luego bajó mas y llegó al pecho. Ahí lo paré, no-no quería seguir. Pero no me hizo caso, y me tiró encima de la cama, supongo que en ese momento me hice el moratón de la espalda. Y luego llegaste tú.
No había parado de sollozar y de tartamudear durante todo el tiempo.
-Yo: Eres muy valiente.
-Rose: No, no lo soy.
-Yo: Sí, si lo eres.
Le di un beso en la frente y se levantó para ir al baño.
-Yo: Eh, espera. Súbete la camiseta. Quiero ver como llevas el moratón.
Se la levantó, lo tenía mas morado y grande que ayer. Tenía peor pinta. Me acerqué y lo toque, ella se quejó.
-Yo: ¿Te duele?
-Rose: Sí,un poco. Creo que hay una crema aquí, la busco y me la echas, ¿Vale?
-Yo: Por supuesto.
Le puse la crema sobre el hematoma, tenía muy mala pinta. La convencería para ir al hospital. Bajamos abajo y vi a Zack. No le quitaba los ojos de encima a su hija. En ningún momento. Blair y Matt me miraron esperando a que les dijese algo.
-Yo: Buenos días.
-Blair: Hola chicos. Mark, ¿Qué haces aquí?
-Rose: Ha dormido arriba.
-Matt: ¿Has dormido en su habitación?
-Yo: Si enano.
-Blair: ¿Y por qué no has dormido en la habitación de invitados?
-Rose: Le pedí que durmiese conmigo.
-Blair: Chicos, ¿Qué me he perdido?
-Rose: Mamá, papá, tenemos que hablar. Por favor.
Subimos a su habitación y les contó lo que me había contado minutos antes a mí. Sus padres decidieron ir a poner una denuncia, les pedí por favor acompañarlos y aceptaron. Quedamos en una hora y mientras fui a casa a cambiarme de ropa y a darme una ducha.
POV ROSE.
Me quedé sola en la habitación, mis padres se fueron abajo, después de preguntarme ¿Cómo estaba? Unas 1000 veces. Les dije que bien, aunque era mentira, me senté en la cama, estaba rota, era una sensación terrible, el estar humillada, el no poder hacer nada por salvarte, fue lo peor que me había pasado nunca.
Me sonó el móvil, lo saqué del bolsillo y vi que era Tay, Mark ya se lo habría contado.
-Yo: Hola.
-Tay: ¿Estás bien? Me lo ha contando Mark...
-Yo: No, no estoy bien. Pero lo superaré.
-Tay: Claro que lo harás. ¿Quieres que vaya a verte ahora?
Oí un ruido y el teléfono cambió de persona.
-Mark: Voy para allá. Tardo 5 minutos. ¿Cómo estás?
-Yo: Pues no muy bien.
Mark me conocía suficiente para saber que "el no muy bien" era en realidad un fatal. Se despidió y le devolvió el teléfono a su hermana.
-Tay: ¿Vais ahora a la policía?
-Yo: Sí, creo que sí.
-Tay: Vale, en cuanto estés en casa dame un toque o que me lo dé Mark y me paso por allí. Ánimo cielo.
-Yo: Gracias.
-Tay: Ah, y ese hijo de puta pagará por lo que te ha hecho.
Colgó sin mas, me tumbé en la cama y me hice un ovillo, quería llorar, desahogarme y desaparecer.
Oí el timbre y la puerta de casa abrirse, supuse que era Mark. No me equivoqué, segundos después alguien llamaba a la puerta de mi habitación, no me moleste en contestar cuando el ya estaba dentro, mirándome desde la puerta.
Levanté la cabeza y lo miré a los ojos, sin palabras, sólo con eso, una mirada sabía lo que quería, un abrazo, demasiados años juntos.
Me mantuvo entre sus brazos hasta que mi madre entró en la habitación para decirnos que nos íbamos. Cogí a Mark de la mano y nos fuimos.
Fuimos a la comisaría, los cuatro, mi hermano se fue a casa de Rian y Mery. Después fuimos al hospital y me hicieron un chequeo, no tenía nada, al menos físicamente.
Llegamos a casa y allí estaban Tay, Aria y Jack. Los saludé, los dos me prometieron que todo iba a salir bien y sin decir nada mas subí a mi habitación. Me tumbé bocabajo y empecé a llorar. Minutos después alguien me tocaba el hombro, no me había dado cuenta de que había alguien mas en mi habitación. Me giré y vi a Tay, que sólo me abrazó.
-Tay: Eh, eh, no llores.
-Mark: No nos gusta verte llorar, estamos aquí para todo.
-Yo: Gra-gracias por todo.
-Tay: Imbécil, ven aquí a darle un abrazo que estás deseándolo.
Nos abrazamos los tres y acabamos en el suelo, era lo mejor que tenía, ellos. Cuando nos separamos Mark se tumbó en el suelo, Tay en la cama y yo me senté en la silla del escritorio.
-Tay: ¿Qué vamos a hacer esta tarde?
-Yo: Nada.
-Mark: ¿Cómo que nada? Hoy estoy generoso, os invito a un helado, o un café o un cubata. ¿Qué queréis?
-Tay: Vamos Rose, no todos los días te lo encuentras así.
-Yo: Chicos, veis vosotros, no me apetece.
-Mark: ¿Has oído algo Tay?
-Tay: No, Rose ves lávate la cara, ponte una chaqueta que nos vamos.
-Yo: No me apetece, en serio, quiero quedarme aquí.
-Mark: Vale, Tay, ves con ella al baño, yo cojo la chaqueta.
Cuando me quise dar cuenta estaba en la puerta de cada, con la cara lavada y la chaqueta en el brazo, nos despedimos de nuestros padres que estaban en el salón, y salimos de casa.
-Mark: ¿Dónde queréis que vayamos?
-Yo: De vuelta a casa.
-Tay: ¿Has dicho al Starbucks?
-Mark: Pues allí vamos.
Ellos dos intentaban animarme, pero no podían, nadie podía.
Entramos y me llevaron a una mesa del piso de arriba, pasamos allí la tarde. Jack llamó a Tay y le dijo que volviésemos a casa, que habían llegado los demás.
Fuimos dando un paseo, en la puerta de casa había otro coche, el de Alex y Alice.
No me apetecía entrar, ni que me preguntasen como estaba, ni hablar, sólo quería subir a mi habitación y encerrarme.
Abrimos la puerta y unos brazos me rodearon nada mas entrar. Mierda, Paul.
-Paul: ¿Cómo estás? ¿Por qué no me llamaste o algo? Lo habría matado.
-Yo: Paul, no me apetece hablar de esto ahora.
-Paul: Vale.
Me dió un beso en la cabeza y se fué al lado de su madre.
Nos sentamos en la mesa a cenar, cada uno iba a su bola, aunque todos pensaban en lo mismo. Mi padre me vigilaba para que me comiese todo. Paul intentaba hacerme reir y mas de una vez lo consiguió
Pero yo no podía parar de pensar, de darle vueltas. Si no hubiese llegado a entrar Mark no se lo que habría pasado, yo no podía defenderme y Luke no estaba dispuesto a parar. Suspiré, y las lágrimas que había estado intentando contener durante toda la tarde se habían multiplicado por 10 en la última media hora. Me excusé diciendo que tenía que ir al baño y me puse a llorar, apoyada en la puerta y con la cabeza entre las piernas.
Minutos después, o quizás horas alguien tocó un poco la puerta, me asusté y pegué un grito.
-...: Rose, abre la puerta. ¿Qué haces?
-Yo: Ma-ark, pasa está abierto.
Entró y encendió la luz, no me giré, no me apetecía que me viese.
-Mark: Rose.
Tampoco me giré, pero sus brazos si que me rodearon, me daba besos en el pelo haciendo que yo llorase mas, y mas.
-Mark: Deja de llorar, todo saldrá bien. Te lo prometo.
-Yo: No, Mark nada saldrá bien. Nada.
-Mark: Todo saldrá bien. Date la vuelta.
Me giré y lo ví sonriendo de medio lado, y me volví a abrazar a él.
-Yo: No me gusta llorar.
-Mark: No tienes porque llorar.
-Yo:No me vengas con idioteces, si que tengo que llorar.… cuando alguien no es feliz llora.
-Mark: No, cuando alguien no es fuerte llora, ¿tú eres fuerte?
-Yo:Sí, lo soy.
-Mark:Pues deja de llorar, intenta ser feliz y demuéstralo.
Volvimos a bajar, todo iba bien, mas o menos. Pero mañana era lunes, lo que significaba que volvía al instituto y que volvería a verlo. Y no quería.
Me senté en el sofá cuando ya se habían ido todos a sus casa y me puse a darle vueltas, noté un peso al lado mío y vi que era mi madre. Me acariciaba el pelo cariñosamente.
-Blair: ¿Cómo estás?
-Yo: Bien, creo.
-Blair: Todo esto saldrá bien, te lo prometo.
-Yo: Eso espero... Oye mamá, mañana es lunes.
-Blair: Sí..¿Vas a ir a clase?
-Yo: Claro, estoy en exámenes y tengo que sacar buenas notas.
-Blair: ¿Estás segura?
Asentí.
-Yo: Mamá, ¿Puedo dormir en la habitación de Matt? No quiero estar sola...
-Blair: Claro, pero no te va a hacer falta.
-Yo: ¿Qué? ¿Por qué?
En ese momento sonó el timbre y oí unas voces, demasiado conocidas.
Me levanté a abrir y los ví discutiendo.
-Tay: Te he dicho que tenías que coger un pijama.
-Mark: Y yo te he dicho que te calles, ya lo llevo.
-Tay: ¿Se puede saber dónde?
-Mark: ¡Qué mas te da!
-Yo: jajajajajaja. Chicos, venga pasad.
-Tay: Ah, que estás aquí. Sí, mejor pasamos.
Tay me dio un beso en la mejilla y Mark una colleja. Pasaron dentro y se sentaron en el sofá, bueno, se peleaban por el sofá.
-Zack: ¡Chicos! Hay sitio para los dos, parecéis dos niños.
-Mark: La niña es ella, me está pellizcando.
-Tay: Tu me has clavado el codo en las costillas.
-Yo: ¿Queréis helado?
-Mark: Sí, de chocolate.
-Tay: De vainilla.
-Yo: De nata y a callar.
-Blair: Chicos, nosotros nos vamos a dormir. Mark, te hemos dejado un colchón en la habitación de las chicas, aunque puedes quedarte en la de invitados.
-Tay: Se queda en la de invitados.
-Mark: Pues no, me quedo en la Rose.
-Tay: Oh dios, te odio.
-Mark: Yo también te quiero hermanita.
Vimos una película y nos fuimos a dormir. Tay durmió en mi cama y Mark en un colchón en el suelo, como cuando eramos niños, sólo que ahora todo había cambiado.
Me tumbé a su lado, y le toqué la cabeza para que se despertase.
Se despertó y se asustó al verme.
-Yo: Lo siento, no te quería asustar. ¿Cómo estás?
-Rose: Entonces no ha sido una pesadilla.
-Yo: No. Pero no me has respondido a la pregunta.
-Rose: ¿A la de cómo estoy? Sinceramente. Mal.
-Yo: ¿Mal cómo de mal?
-Rose: Como bastante mal.
Mierda, me rompía el alma verla así. La acerqué a mi y la abracé, otra vez.
-Yo: Lo siento, lo siento tanto.
-Rose: Gracias.
¿Había dicho gracias? ¿Por qué?
-Yo: Rose, ¿Qué has dicho?
-Rose: Te he dado la gracias, ayer me defendiste de eso, te preocupaste por mi y has pasado la noche conmigo. Gracias.
-Yo: De nada, no me des las gracias por eso. Rose, se lo tienes que decir a tus padres.
-Rose: Lo sé. ¿Estarás conmigo cuando se lo diga?
-Yo: ¿Quieres que esté?
-Rose: Sí, por favor.
-Yo: Pues ahí estaré.
Nos quedamos en silencio, se lo tenía que preguntar. Llevaba toda la noche dándole vueltas.
-Yo: Rose, ¿hasta dónde llegó es gilipollas?
-Rose: No quiero hablar de eso Mark.
-Yo: Por favor, Rose.
Dudó unos momentos y se sentó, apoyando la espalda en el cabecero.
-Rose: Empezamos a besarnos, pero, pero él había bebido y, y quería más. -Asentí, estaba empezando a llorar-.
-Yo: Vale, Rose, no hace falta que sigas.
-Rose: Me bajó los tirantes del vestido y me empezó a besar el cuello, luego, luego bajó mas y llegó al pecho. Ahí lo paré, no-no quería seguir. Pero no me hizo caso, y me tiró encima de la cama, supongo que en ese momento me hice el moratón de la espalda. Y luego llegaste tú.
No había parado de sollozar y de tartamudear durante todo el tiempo.
-Yo: Eres muy valiente.
-Rose: No, no lo soy.
-Yo: Sí, si lo eres.
Le di un beso en la frente y se levantó para ir al baño.
-Yo: Eh, espera. Súbete la camiseta. Quiero ver como llevas el moratón.
Se la levantó, lo tenía mas morado y grande que ayer. Tenía peor pinta. Me acerqué y lo toque, ella se quejó.
-Yo: ¿Te duele?
-Rose: Sí,un poco. Creo que hay una crema aquí, la busco y me la echas, ¿Vale?
-Yo: Por supuesto.
Le puse la crema sobre el hematoma, tenía muy mala pinta. La convencería para ir al hospital. Bajamos abajo y vi a Zack. No le quitaba los ojos de encima a su hija. En ningún momento. Blair y Matt me miraron esperando a que les dijese algo.
-Yo: Buenos días.
-Blair: Hola chicos. Mark, ¿Qué haces aquí?
-Rose: Ha dormido arriba.
-Matt: ¿Has dormido en su habitación?
-Yo: Si enano.
-Blair: ¿Y por qué no has dormido en la habitación de invitados?
-Rose: Le pedí que durmiese conmigo.
-Blair: Chicos, ¿Qué me he perdido?
-Rose: Mamá, papá, tenemos que hablar. Por favor.
Subimos a su habitación y les contó lo que me había contado minutos antes a mí. Sus padres decidieron ir a poner una denuncia, les pedí por favor acompañarlos y aceptaron. Quedamos en una hora y mientras fui a casa a cambiarme de ropa y a darme una ducha.
POV ROSE.
Me quedé sola en la habitación, mis padres se fueron abajo, después de preguntarme ¿Cómo estaba? Unas 1000 veces. Les dije que bien, aunque era mentira, me senté en la cama, estaba rota, era una sensación terrible, el estar humillada, el no poder hacer nada por salvarte, fue lo peor que me había pasado nunca.
Me sonó el móvil, lo saqué del bolsillo y vi que era Tay, Mark ya se lo habría contado.
-Yo: Hola.
-Tay: ¿Estás bien? Me lo ha contando Mark...
-Yo: No, no estoy bien. Pero lo superaré.
-Tay: Claro que lo harás. ¿Quieres que vaya a verte ahora?
Oí un ruido y el teléfono cambió de persona.
-Mark: Voy para allá. Tardo 5 minutos. ¿Cómo estás?
-Yo: Pues no muy bien.
Mark me conocía suficiente para saber que "el no muy bien" era en realidad un fatal. Se despidió y le devolvió el teléfono a su hermana.
-Tay: ¿Vais ahora a la policía?
-Yo: Sí, creo que sí.
-Tay: Vale, en cuanto estés en casa dame un toque o que me lo dé Mark y me paso por allí. Ánimo cielo.
-Yo: Gracias.
-Tay: Ah, y ese hijo de puta pagará por lo que te ha hecho.
Colgó sin mas, me tumbé en la cama y me hice un ovillo, quería llorar, desahogarme y desaparecer.
Oí el timbre y la puerta de casa abrirse, supuse que era Mark. No me equivoqué, segundos después alguien llamaba a la puerta de mi habitación, no me moleste en contestar cuando el ya estaba dentro, mirándome desde la puerta.
Levanté la cabeza y lo miré a los ojos, sin palabras, sólo con eso, una mirada sabía lo que quería, un abrazo, demasiados años juntos.
Me mantuvo entre sus brazos hasta que mi madre entró en la habitación para decirnos que nos íbamos. Cogí a Mark de la mano y nos fuimos.
Fuimos a la comisaría, los cuatro, mi hermano se fue a casa de Rian y Mery. Después fuimos al hospital y me hicieron un chequeo, no tenía nada, al menos físicamente.
Llegamos a casa y allí estaban Tay, Aria y Jack. Los saludé, los dos me prometieron que todo iba a salir bien y sin decir nada mas subí a mi habitación. Me tumbé bocabajo y empecé a llorar. Minutos después alguien me tocaba el hombro, no me había dado cuenta de que había alguien mas en mi habitación. Me giré y vi a Tay, que sólo me abrazó.
-Tay: Eh, eh, no llores.
-Mark: No nos gusta verte llorar, estamos aquí para todo.
-Yo: Gra-gracias por todo.
-Tay: Imbécil, ven aquí a darle un abrazo que estás deseándolo.
Nos abrazamos los tres y acabamos en el suelo, era lo mejor que tenía, ellos. Cuando nos separamos Mark se tumbó en el suelo, Tay en la cama y yo me senté en la silla del escritorio.
-Tay: ¿Qué vamos a hacer esta tarde?
-Yo: Nada.
-Mark: ¿Cómo que nada? Hoy estoy generoso, os invito a un helado, o un café o un cubata. ¿Qué queréis?
-Tay: Vamos Rose, no todos los días te lo encuentras así.
-Yo: Chicos, veis vosotros, no me apetece.
-Mark: ¿Has oído algo Tay?
-Tay: No, Rose ves lávate la cara, ponte una chaqueta que nos vamos.
-Yo: No me apetece, en serio, quiero quedarme aquí.
-Mark: Vale, Tay, ves con ella al baño, yo cojo la chaqueta.
Cuando me quise dar cuenta estaba en la puerta de cada, con la cara lavada y la chaqueta en el brazo, nos despedimos de nuestros padres que estaban en el salón, y salimos de casa.
-Mark: ¿Dónde queréis que vayamos?
-Yo: De vuelta a casa.
-Tay: ¿Has dicho al Starbucks?
-Mark: Pues allí vamos.
Ellos dos intentaban animarme, pero no podían, nadie podía.
Entramos y me llevaron a una mesa del piso de arriba, pasamos allí la tarde. Jack llamó a Tay y le dijo que volviésemos a casa, que habían llegado los demás.
Fuimos dando un paseo, en la puerta de casa había otro coche, el de Alex y Alice.
No me apetecía entrar, ni que me preguntasen como estaba, ni hablar, sólo quería subir a mi habitación y encerrarme.
Abrimos la puerta y unos brazos me rodearon nada mas entrar. Mierda, Paul.
-Paul: ¿Cómo estás? ¿Por qué no me llamaste o algo? Lo habría matado.
-Yo: Paul, no me apetece hablar de esto ahora.
-Paul: Vale.
Me dió un beso en la cabeza y se fué al lado de su madre.
Nos sentamos en la mesa a cenar, cada uno iba a su bola, aunque todos pensaban en lo mismo. Mi padre me vigilaba para que me comiese todo. Paul intentaba hacerme reir y mas de una vez lo consiguió
Pero yo no podía parar de pensar, de darle vueltas. Si no hubiese llegado a entrar Mark no se lo que habría pasado, yo no podía defenderme y Luke no estaba dispuesto a parar. Suspiré, y las lágrimas que había estado intentando contener durante toda la tarde se habían multiplicado por 10 en la última media hora. Me excusé diciendo que tenía que ir al baño y me puse a llorar, apoyada en la puerta y con la cabeza entre las piernas.
Minutos después, o quizás horas alguien tocó un poco la puerta, me asusté y pegué un grito.
-...: Rose, abre la puerta. ¿Qué haces?
-Yo: Ma-ark, pasa está abierto.
Entró y encendió la luz, no me giré, no me apetecía que me viese.
-Mark: Rose.
Tampoco me giré, pero sus brazos si que me rodearon, me daba besos en el pelo haciendo que yo llorase mas, y mas.
-Mark: Deja de llorar, todo saldrá bien. Te lo prometo.
-Yo: No, Mark nada saldrá bien. Nada.
-Mark: Todo saldrá bien. Date la vuelta.
Me giré y lo ví sonriendo de medio lado, y me volví a abrazar a él.
-Yo: No me gusta llorar.
-Mark: No tienes porque llorar.
-Yo:No me vengas con idioteces, si que tengo que llorar.… cuando alguien no es feliz llora.
-Mark: No, cuando alguien no es fuerte llora, ¿tú eres fuerte?
-Yo:Sí, lo soy.
-Mark:Pues deja de llorar, intenta ser feliz y demuéstralo.
Volvimos a bajar, todo iba bien, mas o menos. Pero mañana era lunes, lo que significaba que volvía al instituto y que volvería a verlo. Y no quería.
Me senté en el sofá cuando ya se habían ido todos a sus casa y me puse a darle vueltas, noté un peso al lado mío y vi que era mi madre. Me acariciaba el pelo cariñosamente.
-Blair: ¿Cómo estás?
-Yo: Bien, creo.
-Blair: Todo esto saldrá bien, te lo prometo.
-Yo: Eso espero... Oye mamá, mañana es lunes.
-Blair: Sí..¿Vas a ir a clase?
-Yo: Claro, estoy en exámenes y tengo que sacar buenas notas.
-Blair: ¿Estás segura?
Asentí.
-Yo: Mamá, ¿Puedo dormir en la habitación de Matt? No quiero estar sola...
-Blair: Claro, pero no te va a hacer falta.
-Yo: ¿Qué? ¿Por qué?
En ese momento sonó el timbre y oí unas voces, demasiado conocidas.
Me levanté a abrir y los ví discutiendo.
-Tay: Te he dicho que tenías que coger un pijama.
-Mark: Y yo te he dicho que te calles, ya lo llevo.
-Tay: ¿Se puede saber dónde?
-Mark: ¡Qué mas te da!
-Yo: jajajajajaja. Chicos, venga pasad.
-Tay: Ah, que estás aquí. Sí, mejor pasamos.
Tay me dio un beso en la mejilla y Mark una colleja. Pasaron dentro y se sentaron en el sofá, bueno, se peleaban por el sofá.
-Zack: ¡Chicos! Hay sitio para los dos, parecéis dos niños.
-Mark: La niña es ella, me está pellizcando.
-Tay: Tu me has clavado el codo en las costillas.
-Yo: ¿Queréis helado?
-Mark: Sí, de chocolate.
-Tay: De vainilla.
-Yo: De nata y a callar.
-Blair: Chicos, nosotros nos vamos a dormir. Mark, te hemos dejado un colchón en la habitación de las chicas, aunque puedes quedarte en la de invitados.
-Tay: Se queda en la de invitados.
-Mark: Pues no, me quedo en la Rose.
-Tay: Oh dios, te odio.
-Mark: Yo también te quiero hermanita.
Vimos una película y nos fuimos a dormir. Tay durmió en mi cama y Mark en un colchón en el suelo, como cuando eramos niños, sólo que ahora todo había cambiado.
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