martes, 10 de enero de 2012

Capítulo 53.


POV ARIA.
Estaba preparando la cena, hoy tocaba pizza casera. No había nadie en casa, por unas cosas o por otras estaba sola. Dejé la masa cociendo y subí a mi habitación a por el móvil, últimamente dependía de él. Cuando estaba arriba alguien llamó a la puerta, no esperaba visita y casi nadie me conocía asique sería para los chicos.


Llegué abajo y abrí la puerta, ni siquiera miré quien era hasta que reconocí su voz.


-Yo: ¿Qué cojones haces aquí?
-...: Verte.
-Yo: ¡Fuera de aquí!.
-...: No me voy a ningún lado.
-Yo: Sí, si lo haces.
-...: ¿Me vas a obligar? He venido a arreglar las cosas.
-Yo: Pues has gastado el diner en vano. Vuelve a Inglaterra y olvídate de mí.


No entendía todo esto, tenía que ser una pesadilla. ¿Qué cojones hacía él aquí?


-...: No puedo, estoy enamorado de tí.
-Yo: jajajajajajaja, ¿Qué? Jajajaja. ¿Ahora me vienes con esas? ¡LARGO!.
-...: Déjame que te lo explique.
-Yo: ¿Qué me expliques qué? ¿Qué estuviste con una tía todo el tiempo que estuvimos juntos? No, gracias. Joe, fuera.


Todo este tiempo habíamos estado en la puerta, el fuera, yo dentro. No quería que pasase, no quería nada de él. Quería que se fuese. Que se olvidase de mi.


-Joe: No puedo creer que te hayas olvidado de mí.
-Yo: No lo he hecho, pero no te quiero en mi vida. No quiero nada de tí.
-Joe: Pues yo sí.
-Yo: Pues yo no.
-Joe: Pero aquí mando yo.


Hizo algo que no me esperaba, entro a casa, y acortó la distancia entre nosotros. Me empotró contra una pared. Me hacía daño.


-Yo: JOE. FUERA DE AQUÍ. Me haces daño, esta me la pagarás.
-Joe: Haré lo que quiera contigo, eres mía.
-Yo: No digas tonterías. Eres un gilipollas. No se ni siquiera como pude estar contigo.


Escupí todas las palabras, me salían de dentro. Pero el seguía pegado a mí, nuestras bocas estaban a unos centímetros, incluso llegó a besarme. No había sentido tanto asco y repulsión hacia una persona que en ese momento.


-Yo: ¡Hijo de puta! ¿Qué crees que haces?


Nuestros gritos se debían de oír en todo el vecindario, lágrimas de rabia empezaban a caer por mis mejillas. No podía hacer nada, no podía defenderme.


Me besó otra vez. Saqué fuerzas de dónde pude y le dí un rodillazo en la entrepierna, pero eso no hizo que se separase de mí, al contrario, cogió con sus manos mis muñecas.


-...: ¡Ya estoy en. ¿¡QUÉ COJONES!?


Joe se había separado de mí, o mas bien lo habían separado. Abrí los ojos y me encontré a Jack y a él en una pelea. No pude hacer nada. Mis rodillas temblaron y me caí al suelo, me senté apoyada contra la pared y me puse a llorar. No pude hacer nada mas.


No sé como lo había hecho pero Jack había conseguido echar a Joe de casa. Se acercó lo mas rápido que pudo y se arrodilló a mi lado.


Sólo pude abrazarle, no tenía fuerzas para hablar. Estaba aterrorizada.


-Jack: Arí, ya pasó. Tranquila.
-Yo: N-no sé que ha pasado.


Intentaba hablar pero de mi boca sólo salían unos sonidos incoherentes. Sin sentido.


-Jack: Arí, ¿Estás bien? Dime que el hijo de puta ese no te ha puesto la mano encima.
-Yo: No-no. Estoy bien


Eso no se lo creía nadie. Intenté levantarme. Quería encerrarme en mi habitación, no salir nunca de ella.


-Jack: Aria, no me vengas con tonterías. No estas bien. Te conozco lo suficiente.


Ahora fue el que se levantó y me ayudó a mí. No me había fijado hasta ahora. Tenía la cara llena de sangre y labio roto. Maldito hijo de puta Joe. Lo iba a denunciar, esto no se iba a quedar así.


-Yo: Jack, tu boca. Estás sangrando.
-Jack: No te preocupes.
-Yo: Si, si me preocupo. Ha sido por mi culpa. Vamos al hospital.
-Jack: No, si vamos te verán también a tí.


Estaba bien, al menos físicamente. Pero sabía que en una horas mis muñecas iban a estar moradas.


Me las miré, fue un acto reflejo que el vio. Me cogió las palmas con cuidado, como si me fuese a romper.


-Jack: ¿Te lo ha hecho él?


Asentí, no tenía fuerzas para hablar.


-Jack: Maldito hijo de puta. Le partiré la cabeza. Eso tenlo claro.
-Yo: Jack, déjame que te cure. Por favor.
-Jack: Está bien, pero ahora siéntate en el sofá. Estás pálida, muy pálida.


Hice lo que me pidió, intenté limpar todas las lágrimas que había por mi rostro pero no podía, cada vez había mas y mas.


Al cabo de unos minutos bajó, con una sonrisa en la boca y un maletín de primero auxilios en la mano.


-Jack: A ver, ¿Dónde dice la señorita Aria que me ponga?


Intentaba quitarle hierro al asunto, pero yo no podía parar de pensar en lo que hubiese pasado si él no hubiese llegado o si lo hubiese hecho mas tarde.


Sonreí, o eso intenté. Pero creo que mas bien salió una cara de asco.


-Yo: Anda ven aquí.


Me crucé de piernas y él se sentó en frente mía. Puse el botiquín en mis rodillas y empecé. Tenía bastante práctica a la hora de curar. Tener a dos hermanos pequeños que son unos demonios en miniatura ayuda mucho.


-Yo: ¿Te duele? Lo siento, Jack. Yo.
-Jack: No, no me duele. Deja de decirlo. Me acabaré enfadando.


Seguí curándolo. De vez en cuando limpiaba con sus pulgares mis lágrimas. Cada vez estaba mas calmada.


-Jack: Arí, ¿Sabías que iba a venir?
-Yo: No, no tenía ni idea No se ni como se ha enterado de que esta era la casa.


Nos quedamos en silencio. Sabía que le dolía. Normal, tenía la ceja y labio roto. Maldito idiota.


Me acerqué mas a él, en realidad no sabía si era porque quería ver de mas cerca la herida o esque quería acercarme a él. Si, creo que era esto segundo.


No pude remediarlo, había un imán dentro de mí que me incitaba a hacerlo, a besarlo.
Sentí sus labios, volvían a ser como una droga para mí. Pero también sentí el sabor a sangre. No lo recordaba, me había cegado. Su labio seguía roto.


-Yo: Lo siento.
-Jack: ¿Por qué?
-Yo: Tu labio...
-Jack: ¿Crees que después de besarme me va a importar el labio?


Me acerqué a él y lo abracé. No como estas semanas que había pasado aquí. No, como lo hacía el año pasado. Cuando sentía que nadie podría tocarme entre sus brazos.


-Jack: Dime cuando olvidamos que merecía la pena seguir luchando por esos momentos.



Me desperté en una cama que no era la mía y con un brazo que no era mio agarrado a mi cintura.


Me giré y lo encontré mirándome con una gran sonrisa en la cara.


-Yo: Buenos días.


Se acercó y me besó.


-Jack: Ahora, sí. Buenos días.
-Yo: Jack, ¿Por qué me miras así?
-Jack: Porque hace mucho tiempo que deseaba esto. Tener la sensación de que estás junto a mi, al lado de la cama, poder tocarte, rozarte el pelo mientras duermes, besar tus labios. No sé, es algo que deseaba desde hace mucho.


No pude decir nada mas porque alguien nos interrumpió.


-Zack: Jack, buenos días. ¿Sabes don. OH DIOS MIO. ARIA.


Me intenté tapar con la sábana y le di los buenos días.


-Zack: ¡CHICOOOOOOOOOS! VENID.
-Jack: No, no es el momento.


Pero no acabó de decirlo cuando Blair, Rian y Alex estaban ya ne la puerta.


-Rian: ¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado aquí?


Blair recogió mi camiseta del suelo y me la tiró.


-Blair: ¿Seguro que quieres saberlo?
-Alex: ¿Estáis juntos? ¿Otra vez? ¿Desde cuando?
-Jack: Sí, sí, y desde anoche.
-Blair: Me alegro mucho chicos. Jo, que monos sois.
-Zack: Vaya fiera estás hecha Aria. Vaya cara le has dejado.
-Jack: jajajaja, cabrones. No fue ella, fue el cabrón de su ex-novio.
-Blair: ¿Joe? ¿Qué hacía aquí Joe?
-Rian: Esa y otras preguntas no las contestarán durante el desayuno, ahora dejadlos que se vistan.


Salieron todos riéndose de nosotros, y Rian nos dijo algo así como que nos estaría vigilando. 


Holaaaa. ¿Qué tal la primera semana de vuelta a clases? Espero que bien... Bueno esté creo que es un capítulo esperado, al menos por algunos. Espero que me digáis lo que os parece y esas cosas. Gracias por leer. Un besito. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario