miércoles, 28 de marzo de 2012

Capítulo 17 II. Parte 2.


Hoooooooooooooola otra vez. Os dejo la segunda parte del capítulo, espero que os guste. Ya me diréis algo. 


Llegó la hora de la cena y decidimos que cada uno cenaría en su habitación ya que fuera ya hacía mucho frío.


Ya estabamos en la caseta cuando llegó Aria con la cena, después nos dió las buenas noches.


Cenamos casi en silencio ya que estábamos habrientos. La comida estaba riquísima por el sabor deduje que fue obra de Alice y de mi padre.


-Yo: Mark, me voy a la ducha.
-Mark: Yo también me tengo que duchar.-Dijo esto mientras arqueaba las cejas-.
-Yo: Jajajajano. Te quedas tú aquí, tranquilamente mientras yo me ducho.
-Mark: Peeeeeero, me vas a dejar sin agua caliente.


Puso cara de niño pequeño mientras hacía como que lloraba.


-Yo: ¿Te quieres duchar tu antes?-Sabía lo que me iba a contestar.
-Mark: No, pero.
-Yo: Pues eso que me voy a la ducha.
-Mark: Tonta.
-Yo: Te quiero.
-Mark: Dudo que mas que yo.


Me besó y me acercó mas a él, cuando sentí que mi mente ya se había desconectado y que sólo respondía mi cuerpo me separé.


-Mark: Ahora me quiero duchar yo antes, necesito una ducha fría.
-Yo: Jajajajaja, lo siento.
-Mark: Te odio.


Estuve debajo de la ducha casi 10 minutos y sorprendentemente Mark no entró. Cuando salí con el pelo mojado y el pijama puesto Mark estaba al lado de la chimenéa con la guitarra en la mano.
Me senté detrás de él y apoyé mi barbilla en su hombro, él no se movió, siguió tocando algo que no había oído nunca pero que hacía que cada célula de mi cuerpo se pusisese a dar saltos. Cerré los ojos y me dejé llevar por el sonido.


-Mark: Me gusta como te huele el pelo, siempre has usado el mismo champú y siempre me ha gustado.
-Yo: No sabía que te dabas cuenta de esas cosas.
-Mark: Pequeña, me doy cuenta de demasiadas cosas. Y ahora me voy a la ducha, que lo necesito.


Me dejó la guitarrá y se fué dándome un beso en el pelo. Cerré los ojos y dejé que mis dedos se moviesen por las cuerdas, toqué lo primero que se me pasó por la mente, fue lo primero que me enseñó mi padre.


Alguien tocó la puerta y la abrió, era mi padre, ay, que cansino era pero cuanto lo quería.


-Yo: Papá, ¿Qué quieres?
-Zack: Venía a daros las buenas noches. ¿Qué haces?
-Yo: Nada, tocar un rato mientras Mark se ducha.


Mi padre se sentó en la cama y yo me puse a su lado.


-Zack: ¿Y qué tocas?
-Yo: Lo primero que me enseñaste.
-Zack: Jajaja, pensé que te se había olvidado.
-Yo: ¿Por quién me tomas? Tengo la memoria de mamá.
-Zack: Mejor.


Se quedó unos minutos en silencio, con la mirada fija en la chimenéa, tenía miedo por lo que se le estaba pasando por la cabeza.


-Zack: Has crecido tanto. Ya no eres una niña, eres toda una mujer. Rose, no te lo he dicho nunca pero estoy muy muy orgulloso de tí, de la mujer que estás hecha pero sobre todo de la gran persona que eres. Fuiste mi mayor regalo, aún me acuerdo cuando naciste, lloré como un niño cuando te cogí por primera vez.-Iba a decir algo, pero no pude, estaba emocionada-. También me acuerdo cuando empezaste a andar y cuando dijiste papá por primera vez, bueno dijiste algo parecido a Pajpa jajaja, aún lo recuerdo. Bueno y no sigo porque tu chico ya ha salido de la ducha. Me voy, que ya he dicho bastante esta noche pero esque me estoy dando cuenta de lo mucho que has crecido. Ya no eres esa niña, mi niña.


-Yo: Papá siempre seré tu niña, siempre.


Lo abracé y lloré en su hombro, era mi padre, los años habían cambiado pero seguía siendo su niña.
Mark salió del baño y sonrió al vernos así.


-Zack: Ya me voy y te la dejo entera para tí. Sois mayorcitos, sabéis lo que tenéis que hacer. Nos vemos mañana a la hora de desayunar.


-Yo: Adiós papá.
-Mark: Adiós Zack, buenas noches.


Se fué y Mark se acercó a la puerta a cerrarla con llave, no esperábamos a nadie mas.


-Mark: Cielo, ¿Estás bien?.
Asentí y lo abracé.
-Mark: ¿Qué te ha dicho tu padre?
-Yo: Demasiadas cosas, muchas emociones.


Le ayudé a unir las dos camas individuales y nos metimos dentro.


Estaba tumbada en su pecho, escuchando sus latidos. Tum-tum, tum-tum, tum-tum. Marcaba el ritmo dando golpecitos con mis dedos. Miré hacia arriba y ví que me estás mirando, y sonreí como una tonta. Con un poco de vergüenza. Me encanta reírme a carcajadas. Porque sabes hacerme reír como nadie. Y aunque me hagas cosquillas, muchas, y yo me queje, mucho, te quiero. Mucho. Muchísimo. Me gustas más que tus fotos de pequeño. Y que tus mofletes. Y que los besitos pequeños en toda la cara. Y me gustas aún más que el chocolate con oreo. Me gustas indeterminadamente, infinito elevado a infinito. Infinitas veces. Y eso de verdad que es mucho. No sabes bien cuánto...


-Mark: No me puedo creer que estemos así.
-Yo: Así, ¿Cómo?
-Mark: Juntos, nosé, después de todos estos años, creo que fuimos los únicos que no nos dimos cuenta de la estupenda pareja que hacíamos.
-Yo: No me sorprendería que nuestras madres hubiésen hecho una apuesta sobre lo que tardaríamos en acabar juntos.


Me cogió la barbilla y me obligó a mirarle a los ojos. Esos ojos que me perdían.


-Mark: Te quiero Rose.


No le contesté, la mejor forma para decirle lo que sentía era besarlo, giré mi cuerpo y lo hice. Me agarró de las caderas e hizo que me subise encima de él. Fue profundizando en mi boca, explorándola completamente y yo me dejé llevar. Coló una mano debajo de la camiseta de mi pijama y me la quitó, no dejó de mirarme a los ojos en todo momento, yo hice lo mismo con la suya. Sabía dónde conducía esto y sabía que quería hacerlo pero por mi mente pasó la imagen de la fiesta y de Luke y no pude seguir, me separé de él unos centimetros y lo miré a los ojos, sabía lo que se me pasaba por la cabeza en ese momento.
-Mark: Eh, eh, tranquila, no vamos a hacer nada que no quieras.


Asentí y me abracé a él. Subió la manta hasta que me tapó el cuello y cerré los ojos, mientras me decía algo que no llegué a escuchar completamente me quedé durmiendo.
Me desperté varias veces durante la noche ya que tenía frío, pero no quise despertar a Mark que dormía casi sobre mí asique no me moví.


Era y a la hora de levantarnos pero me daba pena despertar a Mark, por lo que giré y me quedé mirándolo embobada y pensando en lo que me había cambiado la vida, porque lo había hecho y mucho. Había cambiado en un aspecto tan básico como que nunca había sido tan feliz como ese tiempo junto a él, nunca habías sonreído tanto ni reído hasta llorar.


-Mark: ¿Por qué me miras así?
-Yo: ¿Desde cuando estás despierto?
-Mark: Desde hace un rato.
-Yo: Tenemos que ir a desayunar.
-Mark: ¿Nos podemos quedar todo el día en la cama?
-Yo: Me encantaría.


Nos quedamos otro rato en la cama, tranquilamente sin decir nada hasta que alguién llamó a la puerta.
Me puse la primera camista que ví, era la de él, ya que la noche anterior había desaparecido.


-Paul: Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeenos días.
-Yo: ¿Por qué gritas?
-Mark: Buenos días.
-Paul: ¿Tu no me das los buenos días Rose?
-Yo: Buenos días.
-Paul: Que seca hija, se ve que lo de anoche con Mark no te gustó.


Levantó las cejas, demasiado. Y pasó dentro de la habitación, bueno, se tumbó en la cama al lado de Mark.


-Paul: Me han obligado a venir para avisaros de que es hora de desayunar. Quería venir mi padre y grabaros pero mi madre no le ha dejado.
-Mark: Yo tenía pensado quedarme en la cama todo el día, ¿Verdad Rose?
-Yo: Me gustaría.
-Paul: Os sale cursilería hasta por las orejas. Me voy, que no quiero que se me pegue.


Se levantó de la cama y se fue, a los dos segundos volvió a asomar su cabeza por la puerta.


-Paul: Viene tu madre, y os trae el desayuno, a mi no me hacen esas cosas.
-...: Paul, fuera, a desayunar.


Aria pasó a la habitacion y yo me senté en la cama, traía una bandeja con un par de cafés y tostadas.


-Aria: No voy a preguntar que que tal habéis dormido porque es evidente, porque claro mi hijo va sin camiseta y tú- me señaló con un dedo inquisidor, pero a la vez riéndo- llevas la suya. Me recordáis a mi época en la casa que tenían estos, fueron un par de años interesantes.
-Mark: No mamá, por favor.
-Aria: Vale, vale, me voy. Mejor que no sepáis lo que hacíamos los 8 por allí.


Cerró la puerta y me senté en la cama.


-Mark: ¿Qué crees que harían cuando eran jóvenes?
-Yo: ¿Jugar al tres en raya?
-Mark: Jajajajaja, no quiero saberlo.


Desayunamos en la cama, cuando éramos pequeños y estábamos todos juntos, los 5 nos metíamos en una cama y desayunábamos, era una tradición.


Nos vestimos y salimos fuera, hacía un día bastante agradable, bueno, al menos no hacía frío.


-Mark: Me gustan tus botas.
-Yo: Ja-ja, son de agua.
-Mark: Lo sé, no soy retrasado pero pareces un payaso.
-Yo: ¿Seguro que no eres retrasado? 

2 comentarios:

  1. Hola :) Me he leído todos tus capítulos y me han gustado muchísimo.
    Yo también tengo una historia, mi blog es http://lookafteryou-paula.blogspot.com.es/ pasate si quieres :)
    Un beso :D

    ResponderEliminar
  2. Hola :D. Muchísimas gracias, en serio.
    ¿Tienes twitter? Te aviso por ahí si quieres cuando suba.
    En cuanto pueda me paso, ya te comentaré por ahí.
    También escribo otra historia con una amiga, ésta:http://themagicisundermyskin.blogspot.com.es/
    Un beso y muchas gracias otra vez :3.

    ResponderEliminar